La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se reunió con Wang Quishan, viceprimer ministro de China, donde el gigante sudamericano busca aumentar la venta de productos manufacturados, al margen de una reunión de la Comisión sino-brasileña de Alto Nivel (Cosban).

Esta comisión es el mecanismo de más alto nivel entre los gobiernos de Brasil y China, destinada al diálogo en materia política, económica, comercial, financiera e industrial, entre otros.

China es desde el 2009 el mayor socio comercial de Brasil y principal fuente de nuevas inversiones en el país. En el 2011, el comercio bilateral alcanzó 77,000 millones de dólares, con un superávit favorable a Brasil por 11,500 millones de dólares, es decir, casi 40% del superávit comercial total del país.

Brasil exporta principalmente a China productos primarios: mineral de hierro, soja y petróleo, e importa productos manufacturados, lo que ha levantado las susceptibilidades de la industria brasileña, que se queja de estar perdiendo competitividad en sus ventas dentro y fuera del país a raíz de las importaciones chinas.

"Brasil tiene que buscar una mejor penetración en China de sus productos manufacturados", dijo el lunes a la AFP el economista jefe de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), Flavio Castelo Branco.

Brasil también lucha para conseguir los permisos para implantar algunas de sus industrias en China. La aeronáutica Embraer y la fabricante de autobuses Marco Polo son ejemplo de empresas que pretenden producir en China.

Rousseff viajó a China en marzo pasado, cuando ambos países firmaron millonarios acuerdos para la venta y la producción de aviones brasileños Embraer en el país asiático y la inversión en Brasil de unos 12,000 millones de dólares por parte de la empresa de componentes electrónicos Foxconn.

klm