Las economías emergentes están igual de expuestas al riesgo financiero que representa la longevidad que al que viven ahora mismo las avanzadas como Japón, España o Reino Unido, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De acuerdo con la asistente del Departamento de Mercado de Capital y Monetario, Laura Kodres, aunque el riesgo está acotado para las economías emergentes, ignorarlo o subestimarlo podría conducir a un deterioro financiero del sector público y al empobrecimiento de la población mayor.

Según la funcionaria, sería relevante que las autoridades de países emergentes comiencen a planear soluciones que les garanticen estabilidad financiera tanto a los gobiernos como a las administradoras de fondos de pensiones.

Recomendó a los países emergentes aumentar la edad de jubilación, elevar las contribuciones de los trabajadores para sus fondos de pensión y recortar las prestaciones para los trabajadores que en el futuro terminen su vida económicamente activa. Con estas medidas, se podría reducir el costo financiero que está significando para los gobiernos la longevidad de la población, aseguró.

El riesgo financiero de la longevidad es tan relevante para el FMI que dedicó un capítulo completo de su estudio semestral Global Financial Stability Report para hacer un diagnóstico del problema y tratar de otorgar soluciones.

Según los autores del informe, el aumento en la edad de jubilación tendría que ser asumido en un proceso dinámico y automático, de manera que se pueda eliminar la dificultad política para los gobiernos de negociar la edad de jubilación en cada aumento de la esperanza de vida.

En el capítulo, el organismo estima que si el promedio de vida aumenta para el 2050, tres años más de lo previsto hoy, que es de 75 años, los costos del envejecimiento que ya son enormes aumentarían 50 % más. Es decir, aclara, por cada tres años que aumenta el promedio de vida, se requieren entre 1 y 2 puntos del PIB adicionales para garantizar el pago de pensiones de la generación en retiro.