La deuda pública de México y su déficit fiscal son dos debilidades que mantienen atada la calificación financiera de las emisiones soberanas en BBB , que es el nivel de los emisores de riesgo medio, según la métrica de Standard and Poor’s (S&P).

Tuvimos una baja de calificación hace tres años por la falta de flexibilidad fiscal de México durante la crisis. Una crisis que exacerbó las debilidades típicas como la baja base tributaria y la limitada generación de ingresos públicos, como son los provenientes del petróleo , explicó la analista principal del Riesgo Soberano, Lisa M. Schineller.

Entrevistada por El Economista, precisó que el deterioro del perfil crediticio se presentó después del 2009.

Sin duda hubo un ajuste, una política contracíclica en México para contrarrestar la crisis, pero no hemos regresado aún al nivel del déficit anterior , argumentó.

Previo a la visita que realiza hoy a México, para hablar con inversionistas sobre el impacto que esperan por las elecciones presidenciales, reconoció que la calificación soberana podría subir si la inversión, así como las expectativas de crecimiento se fortalecen en el mediano plazo.

Esto podría lograrse por ejemplo si se eleva la base de ingresos públicos o si se atrae más inversión interna, observó.

MÁS PROFUNDA

La experta esgrimió que la baja base tributaria y de recursos en general mantenía de por sí al gobierno con menos flexibilidad fiscal para absorber choques adversos.

Actualmente, esta flexibilidad es menor por el incremento de la deuda y del déficit , aseguró.

El tamaño de la deuda en comparación con el PIB es de 35%, lo que es medianamente estable . Sin embargo, enfatizó que antes de la crisis esta proporción era menor de 30 por ciento. Y como no se ha regresado al nivel previo, se percibe como un deterioro en el perfil .

PERSPECTIVA ESTABLE

La analista enfatizó que la perspectiva de la calificación soberana de México es estable.

Esta visión refleja la expectativa de la agencia sobre la continuidad de las políticas económico-financieras en el corto plazo, con la mira puesta en las elecciones presidenciales y del Congreso.

No obstante, agregó: Si hubiera un deterioro mayor en las cuentas fiscales proveniente de una sorpresa, como un deterioro de política fiscal, falta de crecimiento o crecimiento más débil, podría motivar un cambio de perspectiva .