La deuda pública de España creció en el 2011, generando temor a que el Gobierno tenga dificultades para cumplir incluso la nueva meta más suave de reducción de déficit si la recesión resultara peor a la esperada.

Según datos provisionales del Banco de España publicados el viernes, el ratio deuda sobre PIB cerró el 2011 en el 68.5%, su nivel más alto desde que comenzó la actual serie estadística.

Sin embargo, el nivel está muy por debajo de los niveles vistos en otros países arrastrados por la crisis de deuda, como Grecia y Portugal, y es sólo cuatro décimas superior a lo previsto por la Comisión Europea.

En el 2010, el ratio deuda-PIB había sido de 61.2 por ciento.

El grueso del aumento provino de las Administraciones Públicas, cuya deuda creció un 14.3% hasta alcanzar la cifra de 734,961 millones de euros, la más alta desde el inicio de la serie estadística en 1995.

La Administración Central acumulaba a finales de diciembre 559,459 millones de euros de deuda (76% del total), mientras que las Comunidades Autónomas adeudaban 140,083 millones de euros (19%) y las Corporaciones Locales debían 35,420 millones (4.8 por ciento).

La Comisión Europea proyectó el pasado noviembre -sin conocer aún la desviación fiscal que terminó registrando España- que el país incrementará su deuda en el 2012 hasta el 71% del PIB, 11 puntos por encima del nivel considerado sostenible y el doble del 36.3% registrado cuando estalló la burbuja inmobiliaria en el 2007.

"La ratio baja (de deuda/PIB) ha ayudado a España, pero los mercados quieren ver una estabilización de estas cifras tras una trayectoria explosiva, y para hacerlo deben recortar el déficit", dijo Silvio Peruzzo, economista de RBS.

Las atribuladas Comunidades Autónomas, en gran parte responsables del gran desvío en el déficit público del 2011 hasta el 8.5% del PIB, incrementaron su deuda un 19% en el año.

El endeudamiento español encadena su décimo tercer trimestre consecutivo de incremento intertrimestral, en un momento en el que la reducción de la deuda de las Comunidades y Ayuntamientos es considerado vital para cumplir con los compromisos fiscales.

Tras la fuerte desviación del déficit en 2011, el nuevo Gobierno ha conseguido una relajación del objetivo de déficit público para 2012 al 5.3% del PIB, lo que requerirá ajustes de casi 35,000 millones de euros con una tasa de desempleo histórica y el consumo en recesión.

"El objetivo mejorado del 5.3% de déficit ayuda, pero para una economía en contracción y con un paro (desempleo) en aumento incluso al Gobierno más comprometido en materia fiscal le costará mucho rebajarlo desde el 8.5%", dijo Peruzzo

RDS