Los grandes inversionistas de renta fija corporativa tienen un temor: que haya una burbuja en el mercado de deuda. Y la retirada de escena del Banco Central Europeo (BCE) no contribuye precisamente a calmar las aguas. Según el cálculo de Bank of America Merrill Lynch, a partir del 2019 los bonos corporativos solo recibirán 2.5% del dinero que el organismo comandado por Mario Draghi reinvertirá de los vencimientos de su cartera.

Las cuentas no dan para más. Los vencimientos son la gran esperanza que queda en los mercados de deuda para amortiguar el golpe cuando termine la multimillonaria inyección de dinero en compra de bonos que ha estado aplicando el BCE como medicina para salir de la crisis. Pero se calculan sobre la inversión que ha realizado el banco central en cada uno de los programas de estímulo que ha lanzado. Así, mientras que la cartera de deuda soberana que acumula el banco central llega a los dos billones de euros, la de bonos corporativos supera por muy poco los 158,000 millones; de ahí la diferencia entre lo que supondrán las reinversiones de uno u otro plan.

Con el calendario en la mano y el anuncio del BCE de que, si nada cambia, los programas de compra de deuda terminarán en septiembre, el mercado de deuda corporativa se enfrenta a sus propias debilidades. Después de más de dos años de apoyo externo (el programa específico de compra de bonos de empresas comenzó en junio del 2016), la ayuda de la autoridad monetaria europea bajará desde representar 20% de su presupuesto total en compra de deuda este año hasta 2.5% en el 2019. A cambio, el ejercicio que viene la deuda soberana se llevará casi 85% del dinero global de las reinversiones, las cédulas recibirán 10% y hasta las titulizaciones tendrán más dotación que los bonos empresariales.

“Para preservar el respaldo entre los distintos mercados en términos relativos, Draghi tendrá que pensar en maneras creativas para incrementar las reinversiones en crédito corporativo”, señalan los analistas de Bank of America Merrill Lynch.

Sobre todo, porque los fondos de inversión y otros grandes inversionistas de renta fija tienen la sospecha de que el apoyo del BCE y la ultraliquidez que hay en el mercado pueden haber provocado una burbuja en los activos de crédito, con la consiguiente posibilidad de que estalle ante cualquier contratiempo.

BURBUJA EN EL CRÉDITO

Esa incertidumbre ha convertido el riesgo de burbuja en la principal preocupación que tienen los inversionistas de renta fija corporativa, según la encuesta realizada por el banco de inversión estadounidense entre 78 bancos, aseguradoras, fondos de pensiones, gestores de activos y hedge funds. En la edición de junio, este temor se ha disparado, sobre todo para la deuda que tiene peor calificación crediticia.

Con ese miedo en la cabeza, no es extraño que otra de las conclusiones de la encuesta bimestral sea que la mejor noticia que se puede dar al mercado de deuda corporativa es una extensión del programa de compras del BCE más allá de septiembre. España y el resto de la periferia europea serían los más beneficiados por ese movimiento, según los encuestados, ya que todos ellos auguran que los mercados del sur del Viejo Continente serán los más perjudicados por el adiós a las compras ordenadas por Draghi.

Una decisión del BCE en ese sentido también atajaría otra de las cautelas que muestra la encuesta de Bank of America Merrill Lynch. El banco estadounidense ha decidido en esta edición preguntar sobre la cercanía de la próxima recesión europea y hay algunos que piensan que llegará tan pronto como este mismo año.

La mayoría, sin embargo, da un poco más de aire, aunque tampoco demasiado. La segunda mitad del año que viene concentra bastantes respuestas afirmativas, pero la respuesta preferida de bancos, aseguradoras y fondos es que la recesión comenzará en algún momento del 2020.