El FMI reconoció que el nivel de endeudamiento de Argentina “no es sostenible” y recomendó “una operación de deuda definitiva que genere una contribución apreciable de los acreedores privados”.

En un documento emitido al concluir la misión técnica encabezada por el encargado del caso argentino, el venezolano Luis Cubeddu, dijo que esa contribución es necesaria “para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”.

En el texto, que fue consensuado con el gobierno argentino, se reseña que en los últimos meses “las reservas internacionales y el peso se estabilizaron con el apoyo de los controles de capital y el superávit comercial”.

Pero, “el personal del FMI notó que la capacidad de enfrentar el nivel y el servicio de la deuda pública de Argentina se deterioró significativamente en comparación con el último análisis de sostenibilidad efectuado por el organismo en julio del 2019”, indicó.

En julio del año pasado, explicó que “la evaluación general fue que la deuda pública de Argentina era sostenible pero no con una alta probabilidad, dados los riesgos sustanciales”.

Entre ellos, mencionó los problemas en refinanciar la deuda por el aumento de emisiones de corto plazo, la vulnerabilidad en la trayectoria de la deuda pública a la volatilidad del tipo de cambio, dado que una gran parte está denominada en moneda extranjera, y grandes necesidades de financiamiento externo, “variable que por lo general es un buen predictor de crisis en economías emergentes”, señaló la misión.

“Desde entonces, estos riesgos a la sostenibilidad de la deuda se materializaron”, sentenció el organismo, por lo cual “el personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible”.

De acuerdo con la visión del grupo técnico del FMI, “el superávit primario que necesitarían para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencialmente satisfactorio no es económica ni políticamente factible”.

“El FMI notó que la capacidad de enfrentar el nivel y el servicio de la deuda pública de la Argentina se deterioró significativamente en comparación con el último análisis de sostenibilidad efectuado por el organismo en julio del 2019”.

Aseguró, que “en consecuencia, se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”.

Se sostuvo que “el personal del FMI hizo hincapié en la importancia de continuar un proceso colaborativo con los acreedores privados para maximizar su participación en una eventual operación de deuda”.

La postura del FMI, de declarar como “no sostenible” la deuda argentina y avanzar en un pedido de quita importante a los acreedores privados fue recibida en el gobierno como un espaldarazo importante en la renegociación. En la negociación del FMI con los privados, en general los propios bonistas piden que exista un programa con el organismo, de manera de respaldo y para que sean más factibles, en un plan con el fondo, las promesas de evolución de resultado fiscal y de la deuda en sí.