Los riesgos se acumulan en China, con una deuda galopante, un crecimiento basado en el gasto público y una burbuja inmobiliaria, obligando al gobierno a endurecer su política monetaria para desactivar además la bomba de relojería que constituye la banca en la sombra .

Los bancos chinos otorgaron en enero préstamos por 2,030 millones de yuanes (278,000 millones de euros), dos veces más que en diciembre y tres más que en noviembre.

Esta suma, el equivalente al Producto Interno Bruto (PIB) anual de Irlanda o de Sudáfrica, viene a engordar la deuda china (pública y privada), que sobrepasaba 270% del PIB del país a finales del 2016.

Es cierto que la segunda economía mundial tuvo el año pasado un crecimiento de 6.7%, en la horquilla fijada por el régimen. Pero, ¿a qué precio? A un mayor aumento de la deuda , informó Andrew Fennell, de la agencia calificadora Fitch.

La expansión del gasto público , a través de obras de infraestructuras y empresas estatales, no se sostiene , indicando un grave peligro de desestabilización , apuntó el analista.

La dependencia de un crecimiento impulsado por el crédito acarrea el riesgo de un brutal aterrizaje económico , refirió por su parte Standard & Poor’s.

Con sus múltiples bajas de las tasas de interés entre finales del 2014 y del 2016, el banco central (PBOC) pretendía estimular la actividad reduciendo el costo del crédito.

Ejercicio de equilibrismo

Estos inmoderados flujos de liquidez alimentaron la especulación en los sectores de las materias primas, el bitcoin, y sobre todo el inmobiliario: el precio medio del m2 aumentó el año pasado 49% en Shenzhen (sur), 14% en Pekín y 38% en Nankin.

¡Todo ello no tiene la menor utilidad para la economía real! Un semejante crecimiento del PIB no tiene interés , indicó Zhong Pengrong, economista y director del gabinete Shiye. ¡Y estas obras se hacen a crédito! Si el mercado se hunde, el riesgo es inmenso .

Conscientes del peligro, las municipalidades endurecieron a finales del 2016 las restricciones para la adquisición de apartamentos. Pero, persiste el sobrecalentamiento, con un récord de préstamos inmobiliarios en enero.

El PBOC, por su parte, exhibe una actitud ambigua: inyectó liquidez suplementaria en el sistema antes del Año Nuevo Lunar, periodo en el que la demanda de efectivo es tradicionalmente elevada.

Pero, a principios de febrero, efectuó un inesperado endurecimiento de su política, elevando en una décima de punto sus tasas de interés a corto plazo (de siete a 28 días) en el mercado monetario, por primera vez en cuatro años.