Para el próximo año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) prevé que el gobierno federal tenga un mayor gasto, se reduzca la deuda como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) y que la economía mexicana tenga un avance económico.

De acuerdo con información del anexo III de los Precriterios Generales de Política Económica 2019, el gasto neto del sector público aumentará en 253,638 millones de pesos (corrientes), respecto de lo que se estima gastar en el 2018.

Es decir, el gobierno está considerando gastar 5 billones 498,614 millones de pesos en el 2019, lo que representa 22.1% del PIB.

La dependencia justifica que el mayor gasto se deberá principalmente al pago que se realizará al costo financiero de la deuda, el cual se elevará a poco más de 680,000 millones de pesos ante el aumento de las tasas de interés tanto en México como en Estados Unidos.

También explica que se destinarán mayores recursos a los estados y municipios a través de las participaciones y un mayor pago de adeudos de ejercicios fiscales anteriores (Adefas), respecto a lo originalmente programado en el 2018.

La SHCP plantea que, para el cumplimiento de sus metas fiscales, el gobierno requiere una reducción en el gasto programable de 12,200 millones de pesos, respecto del presupuesto aprobado en el 2018.

Si bien este ajuste es el menor de los previstos en los Precriterios de los últimos tres años, en total se espera que el gasto programable sea por 3 billones 880,591 millones de pesos.

La SHCP anticipa que los ingresos presupuestarios del gobierno federal sean superiores en 0.3% del PIB  a los previstos en la Ley de Ingresos de la Federación del 2018.

Ello se deberá a mayores ingresos tributarios por 23,400 millones de pesos y también a un incremento de los ingresos petroleros, los cuales tendrán un aumento de 46,400 millones de pesos, en parte por una mayor plataforma de explotación.

Con lo anterior, destaca que para el cierre del 2018 y el 2019, el gobierno federal cumplirá con su meta de consolidación fiscal en el sentido de que se logrará un menor déficit público y superávit primario.

REDUCIRÁ DEUDA

Con respecto al Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público —la medida más amplia de la deuda— la SHCP indica que para el cierre de este año representará 45.5% del PIB y para el 2019 se reducirá y se ubicará en 45.2% del PIB.

Para el tipo de cambio, la dependencia prevé que tanto para el 2018 como para el 2019 se ubique en un promedio de 18.40 pesos por dólar.

La inflación para el cierre del 2018 la proyectan en un promedio de 3.5% y para el 2019 se ubicará en 3%, según Hacienda.

En cuanto a las tasas de interés, para el cierre del 2018 se prevé que se ubiquen en 7.5%, con lo que no prevén más aumentos por parte del Banco de México a lo largo del 2018 y para el 2019 incluso estiman que se reduzca en 6.8 por ciento.

CRECIMIENTO FRENTE A RIESGOS

La Secretaría de Hacienda estima que en el 2019 la economía mexicana presentará un crecimiento económico entre 2.5 y 3.5%, mientras que para el cierre de este año mantuvo su expectativa en un rango entre 2 y 3 por ciento.

Detalla que el crecimiento económico del próximo año se sostendrá con un precio de la mezcla mexicana promedio de 51 dólares por barril, lo que significa 5% más de lo que se aprobó en el 2018, que fue un precio promedio de 48.5 dólares el barril.

En el documento que entregó al Congreso de la Unión, la SHCP aclaró que para el cierre de este año, el precio de la mezcla mexicana cerrará en un promedio de 53 dólares por barril y no en los 48.5 dólares por barril que se aprobaron en el Paquete Económico 2018.

En cuanto a la plataforma de producción,la dependencia mantuvo para este año su proyección de 1.9 millones de barriles diarios, mientras que para el 2019 la elevó a 2.03 millones de barriles al día

Dichas proyecciones Hacienda las contempla en diferentes escenarios de riesgos que se desarrollarán entre el 2018 y el 2019 los cuales son: el resultado de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, políticas proteccionistas del país vecino y otras naciones, así como un lento gasto en inversión y una mayor volatilidad en los mercados financieros que pudieran implicar una disminución de los flujos de capitales a los países emergentes.

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