La imprevisible formulación de políticas públicas continuará minando la confianza de los inversionistas, generando un factor de presión adicional sobre la economía de México que continúa desacelerándose, advierte la calificadora Moody’s.

La inconsistencia en la directriz de las políticas públicas desalienta la participación de los inversionistas que han sentido atracción hacia los proyectos de infraestructura que plantea el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, consignan analistas de la agencia.

En un comentario especial sobre el soberano y sus finanzas públicas, que es el undécimo divulgado en los siete meses que lleva la administración, anticiparon un menor desempeño de la economía respecto del que estimaban en febrero.

Ahora, prevén que el PIB alcanzará una tasa de 1.2% este año, que contrasta con 1.7% previsto hace apenas cuatro meses.

Al presentarse una desaceleración superior a la estimada por el gobierno, que mantiene sin cambios su estimación de crecimiento en 1.6% para este año, se presentará una menor recaudación de ingresos. En consecuencia, los economistas de la agencia anticipan la aplicación de más recortes al gasto.

En mayo, el Banco de México (Banxico) redujo por cuarta ocasión consecutiva su proyección de crecimiento para este año a un rango de 0.8% a 1.8%, ante un complicado inicio de año.

De acuerdo con lo descrito en la nota, dirigida por el analista de Moody’s, Alejandro Olivo, el panorama presupuestal enfrentará también mayores riesgos.

En su opinión, Pemex requerirá una inyección adicional de recursos públicos para enfrentar sus planes de inversión y compensar un flujo negativo de caja que registrará al cierre del año.

Apetito incierto

En la nota, titulada “Menor crecimiento en un ambiente de políticas impredecibles”, sostuvieron que otro riesgo para la economía está en la incertidumbre donde operan las inversiones, pues aún cuando existe interés por invertir en los proyectos de infraestructura mexicanos, “el entorno de política impredecible tras la cancelación del proyecto del aeropuerto de la Ciudad de México continúa socavando la confianza del mercado y de los inversionistas”, destacaron.

Advirtieron que la consolidación fiscal esperada del gobierno federal conducirá a una disminución de la inversión en infraestructura pública, lo que pone de relieve la importancia de mejorar las condiciones para atraer capitales productivos.

Ahí mismo prevén que la desaceleración por la que transita la economía generará presiones en el sector financiero, particularmente el de seguros, aunque no dan mayores detalles, y anticipan que, en cambio, los bancos mexicanos se mantendrán sólidos por sus fuertes fundamentos financieros.

Consignan que los administradores de fondos y de pensiones mantendrán una estrategia conservadora de inversión, con altas concentraciones de valores a corto plazo y altamente líquidos.

PIB y predictibilidad de políticas, negativo

El analista soberano Jaime Reusche explicó a inicio de mes que México se compara negativamente con sus pares, es decir, los países que tienen su misma calificación crediticia, en dos aspectos: la tasa de crecimiento del PIB y la falta de predictibilidad de sus políticas públicas.

“Por un lado el presidente hace un comentario. Por el otro, su equipo económico dice lo contrario, y nunca queda clara del todo la posición de México. Esto claramente se ha convertido en un factor de presión para la calificación soberana”, aseveró Reusche.

Los países pares de México en Moody’s son Perú, cuya expectativa de crecimiento más reciente estimada por J.P. Morgan se ubica en 3.7%para este año; al europeo Latvia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa una expansión de 3.2% para el 2019, y para el asiático Malasia, el mismo banco de inversión prevé un crecimiento de 4.3 por ciento. Todos registrarán este año un crecimiento que estará lejos de 1.2% estimado por Moody’s para México.

La calificación actual de México en Moody’s es “‘A3’, con perspectiva Negativa” que es tres escalones arriba del grado de inversión, lo que indica a inversionistas que el país cuenta con “solvencia notable”.

Hace apenas dos semanas, la agencia cambió a Negativa la perspectiva de la nota de México, y con ello indicaron que hay una de tres posibilidades de un recorte en la nota.

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