La desaceleración económica de China, que sería necesaria para estabilizar su nivel de endeudamiento corporativo en el mediano plazo, tendría efectos de arrastre importantes para la economía global, consideró Fitch Ratings.

La calificadora internacional de riesgo crediticio estimó que los efectos económicos serían más fuertes para los mercados emergentes que presentan una dependencia alta en productos básicos (commodities) o vínculos comerciales estrechos con China.

Mientras el impacto del crédito soberano también dependerá de amortiguadores externos y fiscales, así como de las políticas que se implementen como respuesta, expuso en un reporte.

Señaló que el escenario supone una desaceleración de gasto de capital que reduciría el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en alrededor de un punto porcentual anual durante varios años en relación con la línea de base.

En su análisis, Fitch modeló una tendencia controlada hacia la estabilización de la deuda corporativa que evita la inestabilidad financiera y un cambio importante en el tipo de cambio de China, pero que aún conlleva cierta pérdida de confianza en los activos de los mercados emergentes.

Además, la agencia estimó que los precios mundiales del petróleo y de los metales serían entre 5.0 y 10% inferiores a los de la línea de base.

Consideró que los exportadores netos de productos básicos se afectarían por una disminución de las exportaciones directas a China y una relación de intercambio más débil, en consecuencia estima un impacto particularmente fuerte en Chile.

Precisó que Chile tiene un marco de políticas más consolidado y más espacio fiscal que la mayoría de los demás exportadores de productos básicos andinos, por lo que también podría estar expuesto.

Fitch comentó que la exposición directa es menor en las otras economías principales de Latinoamérica, ya que generalmente son menos dependientes de los productos básicos no agrícolas y de la demanda china.

Sin embargo, mencionó, las exportaciones brasileñas de mineral de hierro se afectarían y sus finanzas públicas débiles lo hacen vulnerable ante sobresaltos en el crecimiento, en tanto, los países con necesidades grandes de financiamiento externo (como en el caso de Argentina) podrían ser sensibles a un cambio en la valoración de los inversionistas sobre los activos de mercados emergentes.