Altos congresistas demócratas y republicanos discutieron sobre los impuestos y otras trabas para alcanzar un acuerdo en torno a la reducción de deuda que permita que Estados Unidos siga pidiendo dinero a tasas mínimas.

Mientras el vicepresidente Joe Biden y seis importantes legisladores se juntaron en el Capitolio para una sexta ronda de conversaciones, aumenta la presión por un acuerdo que permita que el Congreso eleve el techo de la deuda nacional de 14.3 billones de dólares antes del 2 de agosto.

Aunque los mercados de bonos se mantienen a salvo, la alarma entre los inversionistas de que el Congreso no actúe antes de esa fecha crece cada vez más. El Departamento del Tesoro ha advertido que ese día se quedará sin dinero para pagar sus cuentas.

Las agencias calificadoras de crédito han advertido que podrían rebajar las notas a los bonos del Tesoro si no se resuelve pronto el tema de la deuda y del déficit. Pero varios republicanos aún creen que los mercados financieros estarían dispuestos a aceptar una moratoria de deuda de corto plazo a Estados Unidos si la Casa Blanca y los congresistas alcanzaran un acuerdo sobre su déficit de largo plazo.

"A pesar de lo que las agencias calificadoras dicen, la comunidad financiera internacional tiene que tener confianza en que el Congreso de Estados Unidos va a tomar las decisiones duras", dijo el senador republicano Tom Coburn.

Li Daokui, asesor del banco central chino, comentó al respecto que espera que el Congreso estadounidense "pare de jugar con fuego". China, el mayor acreedor de Estados Unidos, tiene cerca de 1 billón de dólares en deuda estadounidense.

Muchos creen que las negociaciones bipartitas conducidas por Biden son la mejor manera de llegar a un acuerdo de reducción de déficit. Según encuestas de opinión, los estadounidenses están sumamente preocupados por el tamaño del déficit fiscal, que se espera alcance a 1.4 billones de dólares este año.

La Casa Blanca está evaluando un recorte temporal en los impuestos que los empleadores pagan por los salarios, dijo el jueves un funcionario de Gobierno, mientras los asesores del presidente Barack Obama discuten otras maneras de reavivar la economía.

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