El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, estimó este lunes que era demasiado pronto para ser "absolutamente optimista" sobre las perspectivas económicas de la zona euro y el final de la crisis, aunque dijo estarlo más que hace unos meses.

"La gente dice que soy optimista. Soy optimista relativamente, en comparación con hace cuatro meses, pero no soy optimista de forma absoluta, sería prematuro", declaró en un discurso en Berlín.

Al igual que durante las últimas semanas, afirmó ver "señales de estabilización en los mercados financieros y la actividad económica en su conjunto" en la zona euro, "pero a niveles débiles".

Draghi se afanó en demostrar que las medidas anticrisis aplicadas por el BCE, y sobre todo dos operaciones de préstamos masivos ilimitados a los bancos de la zona euro, dieron resultado. "Los préstamos bancarios se estabilizan, la disposición a conceder créditos aumenta", dijo.

Los bancos podrán reforzarse, en particular "conservando sus beneficios y reduciendo los dividendos y los bonus", añadió.

En un momento en que se comienza a debatir si el BCE debe acabar con sus medidas excepcionales, Draghi estimó que todos los actores deben "seguir en los próximos meses y años con diligencia" sus esfuerzos para luchar contra la crisis y restaurar la estabilidad.

Su mensaje va dirigido especialmente, como siempre, a los Estados. Son "los actores más importantes, de lejos" en la lucha contra la crisis. "Si no aplican las buenas medidas", los otros no pueden hacer nada, dijo.

Ya "se hicieron importantes progresos", añadió, citando a su país de origen, Italia, y a España.

RDS