El déficit de presupuesto de Estados Unidos se disparará durante los próximos años principalmente debido a los profundos recortes tributarios aprobados en diciembre por los legisladores republicanos y el presidente Donald Trump, dijo el lunes la independiente Oficina de Presupuesto del Congreso.

El déficit -el monto en que el gasto supera a los ingresos- crecerá a 804,000 millones de dólares en el año fiscal 2018, que termina el 30 de septiembre, desde 665,000 millones en el 2017, dijo la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por su sigla en inglés), pese a las expectativas de un crecimiento económico más robusto que el proyectado previamente por la agencia federal.

La CBO estima que el déficit "crecerá rápidamente este y los próximos años", luego se estabilizará, resultando en un déficit acumulado de 11.7 billones de dólares entre el 2018 y el 2027.

Los recortes tributarios y un reciente paquete de gasto federal de 1.3 billones de dólares impulsarían el crecimiento económico, lo que fomentaría el gasto discrecional de empresas y familias durante los próximos dos años, dijo la CBO.

La agencia proyecta un crecimiento de 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB) real en el 2018, una medición amplia de la economía, y de 2.4% del PIB en el 2019, por encima de sus estimaciones del año pasado.

La tasa de desempleo caerá durante ese periodo, en tanto, la inflación se acelerará y las tasas de interés subirán, lo que eventualmente causará que el crecimiento del PIB se desacelere entre el 2020 y el 2026, dijo la CBO. La caducidad de las tasas tributarias individuales más bajas a fines del 2025 desacelerará aún más la expansión, agregó la agencia.

En el corto plazo, el panorama económico más favorable que lo esperado ofrecido por la CBO podría fortalecer el mensaje económico republicano, en momentos en que el partido de Trump busca conservar el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Los crecientes déficits, sin embargo, podrían ser un desafío para Trump y los republicanos mientras intentan pagar otras partes de su agenda política, incluido una propuesta de un paquete de infraestructura y un muro que Trump quiere levantar en la frontera con México y que podría costar hasta 70,000 millones de dólares.