David Cameron, primer ministro británico, aseguró esta mañana que, si es reelegido para el cargo, convocará un referéndum para decidir si Reino Unido debe salir de la Unión Europea. Desde Bruselas y varias capitales europeas, la reacción se consideró fría y hostil.

El ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, aseguró que una salida del Reino Unido de la UE sería peligrosa tanto para el bloque comunitario como para el país británico, pero que no es posible crear una Europa a la carta. Lo expresó con una metáfora: Pongamos que Europa es un club de fútbol. Tú no puedes unirte a un club de fútbol, pero decir que quieres jugar a Rugby , afirmó Fabius en la radio France-Info.

Su colega alemán, Guido Westerwelle aseguró que su país quiere que Reino Unido siga siendo una parte active y constructive de Europa , pero advirtió que una política en la que cada país escoja a su antojo, las políticas comunitarias a las que se adhiere, no funcionaría .

Entre las autoridades europeas, el presidente del Parlamento Europeo fue el más contundente, al acusar a Cameron de jugar un juego peligroso y de usar el antieuropeísmo para solucionar problemas internos de partido: Este discurso para consumo interno no refleja la realidad europea y no impresiona a muchos de los socios europeos. El discurso ha tratado más sobre política interna .

La Comisión Europea, en cambio, se mostró algo más conciliadora. Su portavoz Pia Ahrenkilde recordó que es del interés de la UE y del Reino Unido que Londres se sitúe en el centro de la UE, aunque reconoció que corresponde al Gobierno y al pueblo británicos decidir cuál debe ser la mejor forma de hacerlo .

PARTIDOS EUROPEOS

Los partidos políticos mayoritarios del Parlamento Europeo también se mostraron bastante duros. Joseph Daul, presidente del Partido Popular Europeo calificó de egoísta el planteamiento del premier británico y criticó que quiera borrar de un plumazo las contribuciones a Europa de sus predecesores que ayudaron a forjar la Europa actual. Su secretario general, Antonio López-Istúriz, también cargó duramente: "Es un chantaje al cual no nos podemos plegar. Uno no puede venir a negociar a Bruselas con la amenaza de un referendum".

El presidente de los socialdemócratas, Hans Swoboda, que calificó el discurso de tragicómico, también habló de chantaje lo interpretó en clave electoralista: Cameron lanzó una ridícula campaña para su reelección antes de tiempo se equivoca si cree que puede chantajear a las instituciones europeas y a los líderes europeos para que le concedan al Reino Unido ilimitadas exenciones individuales".