Sin duda, una de las variables que más influyeron en la formación de expectativas económicas al inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) fueron los históricamente altos precios del petróleo que prevalecieron en la mayor parte de la administración de Felipe Calderón, lapso en la que se registraron cotizaciones de hasta 120 dólares por barril (d/b) en la mezcla mexicana de exportación; todavía en diciembre del 2012, mes en el que concluyó su mandato e inició el de EPN, se registró una cotización promedio de 95.43 d/b.

Los elevados precios del hidrocarburo en los mercados de commodities se prolongaron por arriba de los 90 d/b hasta agosto del 2014, aunque un par de meses antes se había ya notado cierta debilidad en los precios del crudo. Para septiembre de ese mismo año, se dibujaba una marcada pendiente a la baja en las cotizaciones. Para enero del 2015, promedió en 39.27 d/b, en enero del 2016 tocó fondo al negociarse en 22.71 d/b.

A partir de esa fecha, inició un paulatino proceso de recuperación que hasta la fecha se mantiene, con cierta firmeza al alza, pero dejó entre los daños colaterales el ambicioso programa de inversiones de EPN.

Gasto, con inercia al alza

Si bien la extrapolación de un escenario económico con precios tan altos permitió proyectar un ambicioso programa de gasto durante el sexenio de EPN, a juzgar por los reportes de finanzas públicas, el gobierno manutuvo la dinámica inercial alcista del gasto, sostenida por las dos administraciones previas, generándo faltantes para cubrir el programa de gasto, lo cual hizo necesario recurrir a los mercados financieros internacionales, que abrieron sus carteras a las necesidades de recursos del gobierno mexicano.

Efecto por el tipo de cambio

El primer impacto en la caída de los precios del crudo fue la cotización de peso frente al dólar, toda vez que los ingresos petroleros después de cubrir hasta 40% del gasto en las épocas de la bonanza para mayo del 2016 apenas cubrían 13.8%, lo que agudizó el faltante de divisas y llevó el precio del dólar en el mercado cambiario mexicano en enero del 2017 hasta 22.05 pesos por dólar. En este punto hay que agregar también la volatilidad generada por las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la fortaleza del dólar, impulsada por la política de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos, y el proceso político interno.

La adicción al financiamiento durante el mandato de EPN para cuadrar el balance, de acuerdo con las estimaciones de la SHCP, llevaría al Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público a 45.5% como porcentaje del Producto Interno Bruto en diciembre del 2018, casi 10 puntos por arriba del cierre de la administración anterior y el más alto de las últimas cuatro.

Se estima que la inflación al cierre del año se ubique en 3.8% y supere buena parte del impacto en el precio de las gasolinas. A pesar de ello, la economía mexicana ha mantenido tasas de crecimiento de 2.5% en promedio, con el que estiman concluya este año, y sería el nivel más bajo con el que se cerraría en cuatro administraciones.