Los riesgos al alza de la inflación deben ser monitoreados debido a la posibilidad de efectos de segundo orden, indicó Manuel Sánchez, subgobernador del Banco de México (Banxico), durante una presentación en Budapest.

En el seminario Adam Smith, realizado en la capital de Hungría, Sánchez destacó que los riesgos incluyen persistente debilidad del peso mexicano.

En su participación en el encuentro, el funcionario precisó que la debilidad de la moneda mexicana ha tenido hasta ahora un modesto impacto en la inflación, que se ha ubicado en niveles mínimos históricos.

En octubre, México registró una inflación de 2.48%; a tasa anual, nuevo mínimo histórico, el séptimo al hilo, mostrando que la depreciación del peso tuvo poca presión sobre los precios al consumidor.

El índice general registró en octubre un alza de 0.51%, la fluctuación mensual más alta registrada para un mes, en 12 meses.

El Banco de México estimó que la inflación se ubicará por abajo de 3% en lo que resta del año, mientras que espera que en el 2016 ésta se ubique cerca de su objetivo de 3 por ciento.

En su reporte trimestral de inflación, Banxico indicó que el principal riesgo para el índice de precios al consumidor es que la depreciación del peso propicie un aumento de precios en un conjunto amplio de bienes y servicios, y contamine las expectativas de inflación.

Analistas consideran que las condiciones de holgura de la economía podrían mesurar la aparición de presiones inflacionarias, como es la significativa depreciación del peso frente al dólar.

De acuerdo con un comunicado emitido por Banxico, en México, un repunte del Producto Interno Bruto (PIB) se ha restringido por shocks internos y externos y en el caso de la producción industrial, ésta se ha mostrado poco dinámica debido a una contracción en la minería.

Una lenta producción industrial de Estados Unidos también pesó sobre la producción manufacturera mexicana, la cual ha coincidido con un menor crecimiento en el valor en dólares de las exportaciones de manufacturas.

Banxico también acotó que en cuanto al gasto interno, ha presentado un ritmo medio y se espera una recuperación gradual para este año y el 2016. De acuerdo con sus previsiones de crecimiento, el PIB de México se ubicará entre 2.5 y 3.5% en el 2016 y entre 3.0 y 4.0% para el 2017.