El Banco Central Europeo (BCE) cumple este viernes 20 años y, coincidiendo con este aniversario, Luis de Guindos asumirá de manera efectiva el cargo de vicepresidente de la entidad, sucediendo al portugués Vítor Constancio.

De Guindos, de 58 años, ocupará a partir de este viernes y durante los próximos ocho años sin posibilidad de reelección la vicepresidencia del BCE, ocupando así uno de los seis sillones del Comité Ejecutivo de la entidad, el órgano de gobierno del banco central del que España salió en junio del 2012, tras finalizar el mandato de José Manual González Páramo, dejando así por primera vez al país sin representación en el directorio de la entidad.

De este modo, De Guindos se convertirá en el cuarto vicepresidente en la historia del BCE, luego del portugués Vítor Constancio, vicepresidente entre junio del 2010 y mayo del 2018. Sus predecesores fueron el griego Lucas Papademos, entre el 2002 y el 2010, y el francés Christian Noyer, quien fue el segundo al mando del BCE desde la fundación de la entidad el 1 de junio de 1998 y hasta el 31 de mayo del 2002.

El nombramiento del exministro español de Economía, confirmado el pasado 22 de marzo por los líderes de la Unión Europea reunidos en el Consejo Europeo, rompió uno de los tabúes del BCE al permitir por primera vez en los 20 años de historia de la institución el salto directo desde un gobierno, del que De Guindos no salió hasta el pasado 8 de marzo, al directorio del banco central.

Asimismo, además de paliar la infrarrepresentación de España en las instituciones europeas, con su nombramiento como vicepresidente de la entidad, De Guindos deja atrás la derrota sufrida en el 2015 cuando perdió la carrera por la presidencia del Eurogrupo frente al holandés Jeroen Dijsselbloem.

El español, que desde su salida del gobierno y posterior confirmación de su nombramiento ha mantenido un perfil bajo, aprovechó las últimas semanas para tomar contacto con los equipos del BCE e incluso fue invitado a participar en la última reunión del Consejo de Gobierno de la entidad, centrada en cuestiones distintas a la política monetaria, aunque su debut oficial en público como vicepresidente del BCE tendrá lugar el próximo 14 de junio, cuando el Consejo de la institución se reunirá en Riga, según indicaron fuentes desde el BCE.

En la capital letona, De Guindos comparecerá ante los medios al lado de Mario Draghi, presidente del banco central, hasta el 31 de octubre del 2019, quien expresó su confianza en que el español “será un buen compañero”.

A principios de marzo y sin carácter vinculante, el BCE dio su visto bueno al nombramiento de Luis de Guindos como vicepresidente del instituto emisor en un dictamen firmado por el propio Mario Draghi, donde la entidad señalaba que De Guindos es una persona “de reconocido prestigio y experiencia profesional en asuntos monetarios o bancarios”.

“No consideramos que Luis de Guindos vaya a tener una especial influencia sobre la política monetaria del BCE tras asumir la vicepresidencia del organismo europeo”, explicó el analista de XTB Joaquín Robles, añadiendo que el próximo mes de septiembre finalizará el programa de estímulos y se prevé una nueva extensión del programa, mientras que la primera subida de tasas no se produciría hasta finales del 2019.

Busca aliados en el BCE

La llegada de Guindos a la vicepresidencia del BCE abre a su vez la carrera por ocupar el próximo año el mando que hasta ahora lleva Mario Draghi, donde entrarán en juego los acuerdos implícitos y equilibrios de fuerzas entre países core y periferia, del norte y del sur.

En este sentido, el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung recordó cuando el español aún era candidato y mencionó que “si un europeo del sur consiguiera el puesto (de vicepresidente) en el BCE, esto incrementaría las opciones del presidente del Bundesbank de suceder a Draghi”.