Queridos amigos: el viernes los mercados se tiraron a la fiesta tras darse a conocer los datos de empleo en Estados Unidos al primer mes del 2012; sin embargo, las extraordinarias cifras dejaron a más de un analista con la ceja levantada, preguntándose si en esta ocasión el Departamento del Trabajo estadounidense no habría utilizado algún truco de magia o simplemente habría sacado el estuche de maquillaje para mostrar tan buenos números.

Y es que en verdad, los datos fueron para levantar al más deprimido: según el Departamento del Trabajo, durante enero la nómina no agrícola generó 243,000 nuevos empleos y el nivel de desempleo cayó a 8.3%, lo que automáticamente generó comentarios en el sentido de que el dato de desempleo habría caído debido a que 1.1 millones de personas simplemente habrían dejado de buscar empleo.

Sin embargo, el analista John Mauldin, que tanto me gusta citar por su gran acceso a diversas fuentes de información y su capacidad de desmenuzarla, comentó que enero es el mes en que el Departamento del Trabajo aprovecha para hacer sus revisiones y ajustes anuales sobre los datos presentados en el año anterior basados en nueva información, y aparentemente ahora se hicieron grandes ajustes basados en el censo elaborado en el 2010, por lo que la fuerza laboral en realidad no cayó.

Lo que sucedió es que al incorporar los datos del censo del 2010 en los que se aprecia un fuerte incremento de hispanos y asiáticos en la economía estadounidense, los datos pueden ser engañosos al mostrar como si se hubieran reducido en 1.2 millones los empleos entre hombres y mujeres de raza blanca, mientras que los de raza hispana habrían ocupado 800,000 nuevos puestos de empleo, situación que no es precisa.

Dicho de otra forma, los datos de empleo en EU están sujetos a fuertes revisiones y al incorporar los datos del censo del 2010 se han creado distorsiones en los mismos, que eventualmente tendrán que ser de nuevo revisados, así que lo que vimos el viernes no es más que una llamarada de petate que los inversionistas ansiosos por escuchar una buena noticia la convirtieron en una fiesta.

Estoy seguro que muchos consideraron que este dato significaba una economía en crecimiento; sin embargo, el dato sobre confianza del consumidor emitido por el Conference Board no fue nada bueno. ¿Si hay más empleo por qué no están dispuestos los consumidores a gastar más?

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la reunión anual del Consejo de Mercados de Commodities o materias primas (CMC, por su sigla en inglés), en el que se reúne lo mejor de la industria de derivados que opera precisamente mercancías, para analizar las perspectivas de estos productos, las nuevas regulaciones que afectan a la industria y por supuesto el entorno político en este año electoral.

En el foro, cuando se analizó la carrera presidencial, se comentó que sería muy difícil que un Presidente se pudiera reelegir con una economía a punto de la recesión y con niveles de desempleo superiores a 8.5 por ciento.

Curiosamente esta misma semana, y debido a las revisiones que les comentaba, el desempleo bajó, ¿será maquillaje, magia o revisiones?

Nadie sabe a ciencia cierta, puede ser una o todas las anteriores; sin embargo, lo que es un hecho es que en los últimos dos años la economía estadounidense ha creado 3 millones de empleos, lo que significa que aún le falta crear 7 millones más para alcanzar los niveles de empleo que tenía en el 2007, así que la volatilidad seguirá al tope.

*Alfonso García Araneda es Director General de GAMAA Derivados.

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