Los líderes financieros del mundo presionarán este fin de semana a Estados Unidos para que evite que sus problemas fiscales afecten a la economía global y buscarán que Europa les asegure que tiene controlada su crisis de deuda.

Cuando se reúnan en la Ciudad de México, las autoridades estadounidenses y europeas también estarían bajo la lupa de sus colegas por el retraso en la aplicación de los acuerdos de Basilea III, la respuesta a la crisis financiera global de 2007-2009.

Dada la proximidad de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y del congreso del Partido Comunista de China, varios ministros y banqueros centrales no acudirán a la cita que congrega dos veces al año a las 20 economías desarrolladas y en vías de serlo.

Un funcionario del G-20 describió la fecha como "la peor posible" y la gente involucrada en las conversaciones asegura que no se esperan grandes acuerdos.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, el jefe del Banco Central Europeo, Mario Draghi; y el ministro de Finanzas de Francia, Pierre Moscovici, no acudirán al encuentro.

Otras fuentes aseguran que tampoco estarían presentes el ministro de Finanzas brasileño, Guido Mantega, ni autoridades chinas de alto rango.

"Lo que haremos es presionar más a los funcionarios estadounidenses y advertirles que eso es un peligro real para la economía mundial. Creo que ellos entienden el peligro pero no se puede hacer mucho antes de las elecciones", agregó.

A menos que en el Congreso estadounidense se llegue a un arreglo, a partir del 1 de enero se aplicará un recorte al gasto por 600,000 millones de dólares y habrá mayores impuestos, lo que amenaza con causar una nueva recesión en la economía estadounidense y dañar la expansión mundial.

Un funcionario del gobierno alemán dijo que su país solicitará nuevamente a Estados Unidos informes sobre lo que planea hacer en torno al precipicio fiscal.

No obstante, Alemania espera escuchar que el asunto no puede ser resuelto hasta después de las elecciones presidenciales y legislativas en Estados Unidos que se celebrarán el martes, un día después de que concluya la reunión del G-20.

El encuentro del G-20 se da después de conversaciones entre los mismos funcionarios que asistieron el mes pasado a la reunión de otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Tokio.

Tras el evento, respaldaron una serie de reformas dirigidas a presionar tanto a Estados Unidos como a Europa para que resuelvan sus problemas de deuda.