En abril, las fábricas chinas ralentizaron el crecimiento de su producción, al tiempo que las ventas minoristas incumplieron significativamente las previsiones, mientras los dirigentes advertían de nuevos problemas que afectan a la recuperación de la segunda economía mundial.

Si bien los exportadores chinos están disfrutando de una fuerte demanda, los cuellos de botella en la cadena de suministro mundial y el aumento de los costos de las materias primas han lastrado la producción, enfriando la fulgurante recuperación económica desde el desplome que ocasionó el año pasado la pandemia de Covid-19.

En el cuarto mes del año, la producción de las fábricas creció a una tasa anual de 9.8%, en línea con las previsiones, pero por debajo del alza de 14.1% de marzo, según mostraron a inicio de la semana los datos de la Oficina Nacional de Estadística.

Las ventas al por menor, por su parte, aumentaron 17.7%, mucho menos que la previsión de un incremento de 24.9% y de 34.2% registrado en marzo.

El portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas, Fu Linghui, dijo que, aunque la economía china mostró una mejora constante en abril, también están surgiendo nuevos problemas, especialmente el aumento de los precios internacionales de las materias primas.

“Los fundamentos de la recuperación económica nacional aún no son seguros”, dijo Fu en una sesión informativa en Pekín.

Inflación, en la mira

“Para el conjunto de las empresas, el aumento de los precios favorece la mejora de la eficiencia empresarial, pero hay que prestar atención a la presión sobre las industrias derivadas”, añadió.

La inflación de los precios de fábrica de China alcanzó en abril su mayor ritmo desde octubre de 2017. Podría seguir aumentando en el segundo y tercer trimestre, según un informe del banco central de la semana pasada.

La ralentización de las tasas de crecimiento de los indicadores de actividad de abril también se debió, en parte, al desvanecimiento de los efectos base, ya que las comparaciones anuales se alejaron de los pronunciados descensos que se produjeron cuando el coronavirus cerró gran parte del país a principios del 2020.

En el sector industrial, el crecimiento de la producción de vehículos de motor se frenó bruscamente, situándose en 6.8% frente a 69.8% del mes anterior, debido en parte al efecto base, así como a la escasez crítica de semiconductores utilizados en los sistemas de los automóviles.

El crecimiento de la producción de cemento se ralentizó en abril, y la producción de carbón cayó respecto al año anterior, aunque la producción de aluminio y acero bruto alcanzó máximos históricos, gracias a la firmeza de la demanda.

“La economía china muestra signos de una recuperación desequilibrada: fuertes exportaciones e inversión doméstica por un lado, pero débil consumo por otro”, dijo Zhiwei Zhang, economista jefe de Pinpoint Asset Management.

Los sectores relacionados con los viajes, el ocio y el entretenimiento son grandes empleadores y siguen frenados por la incertidumbre del Covid-19.