En Fitch reconocemos que México sigue gozando de fortaleza contundente en sus cuentas externas, y es un punto de coincidencia con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero tuvimos que poner de lado este punto que distingue a México desde hace años, para evidenciar que es en el lado fiscal donde se enfrentan vulnerabilidades, aseveró el director Mundial de Calificación de Soberanos en la agencia, James McCormack.

El recorte de calificación que restó un escalón a la nota soberana de México, para dejarla en “BBB”, aún dos escalones arriba del grado de inversión, evidencia que hay fuerte presión en las finanzas públicas, por un contexto de menor crecimiento económico, explicó.

Y en un contexto de desaceleración como la que estimamos que enfrenta México, no son congruentes los aumentos al gasto social ni los proyectos de inversión que tiene planeado el gobierno, consideró.

Entrevistado por El Economista, James McCormack considera que la diferencia entre Fitch y el gobierno, es que el escenario de crecimiento económico de AMLO es mucho más optimista y está apuntalado por su expectativa de una inversión privada que confía les apoyará en la expansión.

“Nosotros anticipamos que la economía de México alcanzará un crecimiento cercano al 1.0% en 2019, que es una importante desaceleración respecto del desempeño del año pasado y es claramente inferior a la expectativa del gobierno. Me parece que ahí es donde estriba la diferencia”, advirtió.

Tras clausurar el Foro Fitch 2019, destacó que la situación de Pemex y su estrecho vínculo con el gobierno federal, es un factor adicional de presión para las finanzas públicas que fue recogido en el recorte de la nota.

“Pemex tiene grandes obligaciones financieras, una deuda muy grande, y es a su vez un generador de importantes ingresos para el gobierno. De tal forma que el apoyo que está otorgando el mismo gobierno a Pemex, para garantizarle recursos para invertir, y acelerar la producción de su petróleo, es claramente uno de los problemas o de los asuntos que creemos está afectando el perfil crediticio de México”, consignó.

Muy temprano para ver si bajó corrupción 

— El presidente de México ha cuestionado los análisis de las calificadoras desde que inició la administración, pues dice que no han reconocido el esfuerzo para bajar la corrupción y el compromiso de erradicarla. ¿Lo capturó su recorte de calificación?

— Desafortunadamente es muy pronto para ver cambios como los que sugiere el presidente en el tema de corrupción. Le aseguro que en el momento que veamos mejoras o estemos convencidos que cuentan con estrategias eficientes para reducir la corrupción, lo destacaremos y será motivo de un cambio la nota, pues en efecto, nuestro modelo de calificación incluye el indicador de gobernanza que por años ha sido una debilidad para México.

— Tras escuchar al subsecretario Arturo Herrera en su ponencia inaugural del Foro, y luego que le respondió las preguntas sobre gasto público, comercio, migración y Pemex, ¿cambió su visión sobre la calificación de México?

— No necesariamente. El reto que tienen enfrente es la forma en que responderán sobre Pemex, la deuda de la empresa y su relación con el ingreso del gobierno, y la urgencia del gobierno de Pemex, que pues quieren asegurarse que tienen dinero par invertir y revertir la caída de la producción del petróleo. Coincidimos con ellos en la fortaleza de sus cuentas externas, pero esa no es la vulnerabilidad que nos llevó al recorte.

— ¿Será que nuestras autoridades no están entendiendo el mensaje de Fitch o peor aún, no entienden el tamaño del riesgo en que se encuentran las finanzas públicas?

— Yo no estoy seguro que no entiendan. Más bien, me parece que tienen expectativas más optimistas en las que no coincidimos.

Seis años para recuperar grado de inversión

— ¿Qué escenario llevaría a México a perder el grado de inversión?

— Es una posibilidad que ni siquiera estamos contemplando. La calificación de México está dos escalones arriba del grado de inversión y cuenta con fortalezas que nos permiten advertir qué escenario tendría que presentarse para perderlo.

— A Pemex ya se lo quitaron. Ahora tiene una calificación especulativa.

— Su situación financiera es muy distinta. Enfrenta una importante deuda, compromisos de pago de corto plazo, no tiene flujo de caja, su producción sigue cayendo y le han impuesto la obligación de invertir en refinerías para detener la caída en la producción.

— ¿Cuánto tiempo podría tardar Pemex en recuperar su grado de inversión?

— Yo no llevo calificación de emisores corporativos. La media de emisores soberanos que han perdido su grado de inversión es de seis años. Pero varía. Puedo decirle que algunos han tardado 20 años

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