La economía de Estados Unidos es la más grande del momento en cuanto a Producto Interno Bruto (PIB) se refiere, incluso por delante de la China. El plan de estímulo presupuestario y monetario de largo alcance, logró que la economía se recuperara y alcanzó un crecimiento de 2.6% del PIB en el 2015, principalmente gracias a los estímulos del consumo privado, las bajas tasas de interés y el dinamismo de la creación de empleos. El año pasado la actividad sufrió una baja de ritmo y se colocó en 1.6% para el 2016, debido a una baja de la inversión y el consumo.

En medio de un robusto gasto del consumidor y un aumento de las importaciones, es innegable que hay signos de recuperación después de la crisis del 2008 que el país y el mundo tuvieron que enfrentar. La crisis provocó aumentos del desempleo en los Estados Unidos, que llegó hasta 10% en octubre de 2009.

Casi una década después, el mercado laboral da muestras de mejoría con un nivel de desempleo que se coloca en el 4.7% general y el promedio de ganancias por hora subió al 2.8% más alto que hace un año, mejorando las cualidades del mercado laboral.

La riqueza de los hogares también ha subido. El precio de los bienes raíces se elevó en 5% durante los últimos 12 meses y el aumento del mercado de valores ha hecho que la medida más amplia del patrimonio neto aumente aún más rápido. Y también aumentó la confianza de los consumidores.

Pero aunque parece que la economía de Estados Unidos da muestras de salud, aún es frágil , advirtió Martin Feldstein, profesor de economía en Harvard en un artículo para el Fondo Económico Mundial. Estados Unidos ha vivido una década de tasas de intereses bajos lo que ha derivado en que los inversionistas y los prestamistas busquen mayores rendimientos subiendo los precios de todos los tipos de activos y otorgando préstamos riesgosos. El peligro es que los activos sobrevalorados y los préstamos de alto riesgo podrían perder valor y causar una recesión económica. escribió Feldstein.

Feldstein también advierte que si los bonos del Tesoro a diez años siguen en el rendimiento actual de 2.5% y la tasa de inflación de más del 2%, los mercados anticiparán un 4% de rendimiento de los bonos del Tesoro lo que podría reducir su valor sustancialmente. Lo mismo le pasaría a otros bonos de largo plazo.

Con las tasas de interés en un bajo nivel, los bancos y prestamistas han aumentado la cantidad de préstamos con tasas de interés que no reflejan el riesgo real de esos préstamos y aumenta la susceptibilidad de incumplimiento si las condiciones económicas se deterioran.

El catedrático de Harvard observa un reto importante para la Reserva Federal de los Estados Unidos y la administración del presidente estadounidense, Donald Trump. Martin Feldstein observa un posible riesgo como consecuencia a una década con tasas de interés bajas y advierte un colapso de los precios de los activos y una recesión económica.

Además de estos factores, Estados Unidos tiene una deuda pública de cerca de 108% del PIB y por la dinámica de la economía un análisis del banco Santander prevé que aumente. Sobre todo en un contexto en el que la apreciación del dólar frente a muchas monedas del mundo y un débil crecimiento de otras economías como las europeas afectan las exportaciones del país norteamericano, lo que alimenta un déficit de cuenta corriente.

Si tomamos en cuenta que es probable que Trump aplique las medidas económicas propuestas en la campaña (reducción de impuestos e inversiones masivas), el déficit presupuestario, que sobrepasa 4% del PIB, aumentaría.

Por otro lado, aunque se mencionó que la tasa de desempleo ha disminuido por debajo del 5%, aún hay una baja de la tasa de participación en el mercado laboral (62.7% a fines de 2016). El análisis del banco Santander calcula niveles de desempleo por encima del 10%, tomando en cuenta trabajadores que dejaron el mercado laboral y los que aceptaron puestos con jornadas parciales.

Por último los niveles de desigualdad han aumentado desde la década de los años de 1980, alcanzando el punto más elevado desde hace un siglo. Según cifras de la organización no gubernamental Oxfam, ocho personas del mundo, son dueñas en total de casi la mitad de la riqueza del planeta. De esos ocho súper millonarios la mayoría son estadounidenses. Un nuevo estudio del economista Thomas Piketty revela que en Estados Unidos los ingresos del 50% más pobre de la población se han congelado en los últimos 30 años, mientras que los del 1% más rico han aumentado un 300% en el mismo periodo.

Según la investigación de Oxfam, Las 10 empresas más rentables de Estados Unidos generaron en el 2015 beneficios conjuntos de 226,000 millones de dólares, lo que supondría 30 dólares por cada persona que habita en este planeta.

El rechazo de la ciudadanía a la desigualdad está provocando crisis políticas en todo el mundo y se considera un factor determinante en la victoria de Donald Trump en las elecciones en Estados Unidos.

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