Los ingresos de las calificadoras se desplomaron desde antes de la crisis de Lehman Brothers, reconoce Alberto Jones, director en México de Moody’s, pero advierte que el hecho estuvo ligado a la crisis hipotecaria de Estados Unidos y a la calificación de activos estructurados.

Después de la declaración de bancarrota de ese banco de inversión, vino una declinación fuerte en las emisiones de financiamiento estructurado, que terminó por recortar hasta una tercera parte los ingresos de la agencia ligados a este tipo de calificaciones.

Los ingresos de financiamiento estructurado eran aproximadamente de 850 millones dólares en el 2007, y representaban la mitad de las ganancias para la agencia. Para el 2009, representaron alrededor de 350 millones de dólares, bajaron casi una tercera parte , precisa.

Expone que a partir del segundo trimestre del 2009 a la fecha, las calificaciones corporativas se han vuelto una parte relevante para el negocio.

Sobre todo en América Latina, donde ve un crecimiento que triplica al registrado en el mismo segmento de Europa emergente o África.

Alberto Jones afirma que las opiniones de crédito y documentos de investigación de las calificadoras continúan jugando un papel vital en los mercados.

Porque se viven condiciones desafiantes en el entorno mundial, económico y crediticio, desde hace dos años. Los inversionistas, banqueros y emisores nos solicitan de una manera más amplia nuestros análisis , argumenta.