Después de que lo peor de la crisis del euro parece haber quedado atrás, el Foro Económico Mundial de Davos se convertirá a partir de este martes en un laboratorio de ideas para transformar la economía mundial.

Más de 2,500 participantes de un centenar de países, entre ellos 45 jefes de Estado y de gobierno, y máximos representantes de organizaciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial participarán en la 43 edición del 22 al 27 de enero en la estación alpina de Davos, Suiza.

La gran interrogante a la que debe responder la agenda mundial es cómo hacer para que la economía vuelva a crecer de manera estable y cree empleo, corrija las vulnerabilidades que persisten en el sistema financiero internacional y aguante riesgos sistémicos para evitar catástrofes mayores.

También suponen un desafío las transformaciones políticas y económicas que viven Europa, Oriente Medio y el norte de África, o el proteccionismo y el nacionalismo que podrían hacer descarrilar la integración y la cooperación económica multilateral en Asia, África y las Américas.

En el contexto actual, aunque parece haber quedado atrás lo peor de la crisis del euro que ha llevado a Europa a la recesión y a la economía mundial a tambalearse, se necesitan confianza y crecimiento, por lo que estos dos temas serán centro de debate durante dicho encuentro.

Pero éstos siguen siendo vulnerables a las amenazas de choques políticos y económicos, por lo que se necesitan organizaciones exitosas con agilidad estratégica y resistente a los riesgos.

Más de 900 ejecutivos participarán en esta edición del Foro, copresidido este año por los presidentes de Coca-Cola, la brasileña Embraer y la directora general de Transparency International.