Washington, DC. Si bien existe una amplia gama de criptoactivos —como el bitcoin— éstos apenas equivalen a 3% del sistema financiero global, por lo que todavía no representan un fuerte riesgo para quebrantar la estabilidad financiera, indicó Tobias Adrian, consejero financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A inicio de semana, Christine Lagarde en un blog de la institución se pronunciaba en la misma línea y destacando que muchos de estos activos están condenados a morir.

Al presentar el reporte Estabilidad Financiera Global, Tobias Adrian enfatizó que “su limitado tamaño en los balances combinados y de los bancos centrales del G4 (Alemania, Brasil, India y Japón) representan poco riesgo para la estabilidad financiera, pero podrían presentar riesgos más significativos en el futuro”.

Comentó que ante la falta de regulación de estas herramientas virtuales, se deben crear políticas en varios ámbitos.

En primera instancia, refirió que los bancos centrales del mundo deben continuar normalizando la política monetaria de manera gradual y comunicar sus decisiones con claridad, pues estos organismos autónomos aún no consideran formalmente a los criptoactivos como divisas.

En tanto, los legisladores deben garantizar que la agenda de normas regulatorias de este tipo de tecnologías financieras debe adoptar las normas aplicadas posterior a la crisis financiera del 2008-2009.

“Todo el sector fintech es de naturaleza mundial, por eso es necesario que haya coordinación en las jurisdicciones (...) es un sector todavía relativamente pequeño, debemos mantenernos vigilantes y comprender lo que está pasando con las tecnologías nuevas”.

Acotó que se deben crear leyes que protejan a los consumidores de las fintech. “Recomendamos un enfoque cooperativo en cuanto a las acciones regulatorias para beneficiar tanto a usuarios como a las empresas (...) estas normas deben estar enfocadas a aumentar la confianza en las tecnologías que se están cambiando los servicios financieros”.

Añadió que actualmente es difícil percibir en qué forma estos nuevos acontecimientos van a forjar el sistema financiero. “Lo cierto es que existen beneficios potenciales como el costo de los pagos internacionales que podrían disminuir en el futuro, pero es demasiado temprano para decir si es bueno o no”.

LEY DODD-FRANK NO DEBE CAMBIAR REGLAS

Con respecto a un mayor avance la denominada Ley Dodd-Frank, la cual busca una menor regulación en los servicios financieros, Adrian indicó que lo mejor es que no se dé paso atrás a las normas que se establecieron a raíz de la crisis financiera del 2008-2009, en las que se establecieron límites de capitalidad y de liquidez.

“Estos avances no deben tener retroceso, sino que deben reforzarse (...) quizá con las fintech, se efectúen ciertos ajustes en las reglamentaciones en cuanto a cómo se aplicaron, pero no creemos que sea bueno que se vuelva hacia atrás en cuanto al nivel de capital o liquidez”.

En su reporte aclara que es necesario mantenerse dentro del régimen de las autoridades para reducir el riesgo de pérdida de estabilidad financiera.