Durante el 2015, la actividad económica de la eurozona obtuvo una tasa anual real de 1.5%, el registro más alto desde el 2011 (13.6%), como consecuencia del impulso que mostró el consumo privado, indicador que se benefició por una baja inflación (gracias a los niveles bajos del precio del crudo), una mejora en el mercado laboral y una política monetaria expansiva, que sigue impulsando el crecimiento del crédito.

Sin embargo, los analistas de FocusEconomics indican que el ritmo de expansión del bloque económico europeo seguirá siendo moderado, debido principalmente a dos factores: la debilidad de las economías emergentes, que podría mermar la demanda externa, y la persistencia de los riesgos políticos en la región.

Esta agitación política proviene de la división parlamentaria en Irlanda y España; de la incertidumbre sobre si Reino Unido permanecerá en la Unión Europea; del retraso de la primera revisión del plan de rescate en Grecia por la lentitud en la aplicación de las reformas estructurales; del conflicto en Portugal por las grandes diferencias entre las demandas de los aliados de la extrema izquierda y las de la Comisión Europea sobre las reglas de consolidación fiscal.

Si bien este contexto podría nublar el panorama de la eurozona, los panelistas consultados en su reporte de marzo, mantienen las perspectivas del crecimiento del PIB para el 2016 en 1.6%, ya que la disminución de las cotizaciones del petróleo, la debilidad del euro y la política monetaria expansiva permanecen como condiciones para la recuperación.

Los economistas de FocusEconomics conservaron las perspectivas económicas de este año para seis de los 19 países de la región, mientras los pronósticos fueron recortados para 11 economías, incluyendo a los motores de la región (Alemania, Francia e Italia). Sólo en Irlanda y Luxemburgo se planteó al alza la previsión.

En el caso del motor económico de la zona euro, Alemania, el crecimiento se sostiene por el mercado interno, gracias al fortalecimiento del mercado laboral, la disminución de las cotizaciones del crudo, la política monetaria acomodaticia y el aumento del gasto público por la afluencia de refugiados.

Mejora mercado laboral

La zona euro registró una tasa de desempleo de 10.3%, en enero de este año, la tercera disminución consecutiva y el nivel más bajo desde agosto del 2011 (10.2%), de acuerdo con datos desestacionalizados de Eurostat. La oficina estadística de la Unión Europea estimó que 16.6 millones de personas del bloque monetario estaban desocupados en el primer mes del 2016.