El crecimiento económico de Estados Unidos se frenó bruscamente en el tercer trimestre porque las compañías redujeron la reposición de inventarios, pero la sólida demanda interna podría alentar a la Reserva Federal (Fed) a subir las tasas de interés en diciembre.

En su primera lectura el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anual de 1.5%, tras registrar una expansión de 3.9% en el segundo trimestre, indicó el Departamento de Comercio.

El lastre de los inventarios, sin embargo, probablemente sea temporal, y los economistas prevén que el crecimiento repunte en el cuarto trimestre dados los sólidos fundamentos domésticos.

La esencia del reporte fue saludable, todavía muestra un firme ímpetu subyacente en la economía y eso deja abierta la posibilidad de un alza de tasas en diciembre , comentó Thomas Costerg, economista de Standard Chartered Bank.

La Fed mencionó que la economía estadounidense se expande a un ritmo moderado y puso sobre la mesa un alza de tasas en diciembre, referencia directa a su próxima reunión de política monetaria. La reserva ha mantenido la tasa de interés referencial cerca de cero desde diciembre del 2008.

La economía ha tenido dificultades para mantener un ritmo de crecimiento más veloz desde fines de la recesión del 2007-2009, y la expansión anual promedio no ha podido superar 2.5 por ciento. Este año ha sufrido con un dólar más fuerte y con los profundos recortes de gastos en el sector petrolero por la caída de los precios.

Las compañías acumularon 56,800 millones de dólares en inventarios en el tercer trimestre, la cifra más baja desde el primer trimestre del 2014, y una fuerte reducción desde 113,500 millones de dólares en el periodo abril-junio. Hubo reducciones en inventarios manufactureros, mayoristas y minoristas.

El efecto de los inventarios fue contrarrestado por el gasto del consumidor, impulsado por la gasolina más barata y el fortalecimiento de los mercados inmobiliario y laboral.

El gasto del consumidor, que representa más de dos terceras partes de la actividad económica en Estados Unidos, creció a una tasa de 3.2%, tras hacerlo a 3.6% en el segundo trimestre.

Pese a la fuerte demanda interna, la inflación retrocedió debido a la fortaleza del dólar y al precio más bajo de la gasolina.

El gasto probablemente siga respaldado por un mercado laboral bastante saludable y una inflación baja, que están impulsando el poder de compra de los hogares.