De mantenerse la volatilidad en el tipo de cambio y un posible incremento en las tasas de interés, se podría tener un impacto en el costo financiero de la deuda del sector público, lo cual implicaría una presión para las finanzas públicas del país, indicaron expertos.

“Si de por sí ya habíamos visto que el costo financiero de la deuda había aumentado en el 2018, con una mayor depreciación del peso y una mayor tasa de interés se podría ver este costo más elevado”, dijo Gabriela Soni, gerente de inversiones de UBS Asesores México.

Lo anterior lo comentó en referencia a la volatilidad que se generó en el tipo de cambio, luego de las amenazas arancelarias del presidente estadounidense, Donald Trump, y los señalamientos que hicieron las calificadoras Fitch Ratings y Moody’s sobre el futuro económico del país.

Soni explicó que alrededor de 20% de la deuda del país está emitido en diversas monedas extranjeras, en su mayoría dólares, con lo que, si se sigue depreciando el peso frente al dólar, el pago de intereses sería mayor.

Al respecto, Jessica Roldán Peña, directora de análisis económico de Finamex, coincidió en que en la medida en que el tipo de cambio se deprecie y suban las tasas de interés, el servicio de la deuda se puede incrementar.

No obstante, aclaró que todavía es un riesgo acotado, pues cerca de 80% de la deuda del gobierno federal se encuentra denominado en moneda local y está emitido a tasa fija.

“Pensamos que sí puede haber un riesgo, pero se mantiene acotado y va a depender en gran medida de la evolución del tipo de cambio”.

Recordó que en el 2018 el costo financiero de la deuda representó 2.6% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que para el cierre del 2019 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) contempla que se ubique en 3% del PIB, “es decir, sería un incremento acotado y que tiene que ver en parte por variaciones en el tipo de cambio”.

Del pago de intereses, 48% es por deuda externa

De acuerdo con datos de la SHCP, en el primer cuatrimestre del año, el costo financiero de la deuda en el exterior, es decir, los intereses que se pagaron por la deuda extranjera, fue por 4,563 millones de dólares, que equivalen a 87,284 millones de pesos.

Dicho monto representó 48% del costo financiero de la deuda total que fue por 182,283.4 millones de pesos; 52% correspondió al pago de intereses de la deuda emitida en pesos y que sumó un total de 95,399.1 millones de pesos.

Si se considera sólo abril, el pago de intereses de la deuda externa fue por 783.7 millones de dólares, lo que representa 14,843.5 millones de pesos, un incremento de 9.5% con respecto al cuarto mes del 2018. De la deuda interna, se pagaron intereses por 29,009.1 millones de pesos, una reducción anual de 2.9 por ciento.

Los Precriterios Generales de Política Económica 2020 indican que para el 2019 se aprobaron recursos por 749,074.4 millones de pesos para destinarlos al costo financiero de la deuda, el monto más alto que se haya registrado desde 1990.

Sin embargo, Hacienda contempla que dicho gasto será menor a lo aprobado y se destinarán 745,030.4 millones de pesos, es decir, 4,044 millones de pesos menos.

Complicado, reducir tasas

José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, subrayó que las decisiones de Fitch Ratings de bajar la nota de México de “BBB+” a “BBB” y la de Moody’s de cambiar la perspectiva del país de Estable a Negativa complican el escenario para que las tasas de interés se reduzcan; actualmente la tasa de referencia del Banco de México se ubica en 8.25 por ciento.

“Las alertas que dieron ambas calificadoras fue la primera señal que canceló la posibilidad de bajar las tasas, lo que implica la mayor afectación en el costo financiero de la deuda porque va a ser complicado que se reduzcan como se especulaba hace algunas semanas, con lo que es posible que el servicio de la deuda sea mayor a lo que se aprobó en este año”.

La directiva de Finamex agregó que el gobierno federal debe mantener una política fiscal con finanzas públicas sanas y un superávit primario. Advirtió que la política de austeridad de la actual administración debe cuidar que el gasto no se detenga drásticamente y aporte al crecimiento de la economía mexicana.

“Se debe dar más certidumbre sobre la política económica hacia adelante porque eso sienta las bases para la confianza de los inversionistas y para que apoyen la inversión, la cual se ha mantenido en niveles muy bajos”, concluyó.