El crecimiento económico de Estados Unidos en el primer trimestre del año fue revisado ligeramente a la baja, en su segunda revisión, a 2.2%, y aun así va un ritmo decente al tratarse de meses de invierno, de acuerdo con el Departamento de Comercio.

Según la segunda estimación de crecimiento, el Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense avanzó en un ritmo anualizado de 2.2% de enero a marzo del 2018, lo que representó 0.1 punto inferior a la primera estimación.

Este ritmo fue notablemente más bajo que la expansión de 2.9% registrado en el último trimestre del 2017.

Los analistas esperaban una tasa de 2.3 %, es decir, sin cambios.

Las cifras de empleo para mayo serán publicadas el viernes y deberían mostrar una aceleración de la actividad económica en el segundo trimestre del año.

Los analistas esperan que la tasa de desempleo se mantenga en 3.9%, la tasa más baja en 17 años, con una creación de 190,000 puestos de trabajo.

Pero según una encuesta de ADP, las contrataciones publicadas el miércoles del sector privado son un poco más decepcionantes, de 178,000 contra 183,000 esperadas. La cifra de abril también fue revisada a la baja.

A principios del año la expansión de la economía de Estados Unidos se estancó, pero según los analistas de Barclays, “esta etapa débil es transitoria y esperamos que repunte el crecimiento en el segundo y tercer trimestre cuando el efecto de los estímulos fiscales se sienta”.

El consumo más débil de lo esperado, un mercado inmobiliario ralentizado, las exportaciones más flojas y la reducción de las inversiones en el mercado de valores explican la revisión a la baja, indicó el departamento.

El crecimiento de 2.2% sigue siendo el mejor primer trimestre de los últimos dos años, aunque es un ritmo lento después de los masivos recortes impositivos, principalmente para favorecer a las empresas, aprobados en diciembre por la administración de Donald Trump.

El mandatario había asegurado poder acelerar la economía estadounidense a un ritmo superior a 3 por ciento.

Si se realiza la comparación comparación con el cierre del 2017, cuando el consumo de estadounidense se disparó arrastrado por el optimismo bursátil y por el repunte después de los huracanes, los estadounidenses apenas aumentaron el gasto (+1%) a principios del 2018, el peor nivel en casi cinco años.

Éste es el peor desempeño del consumo desde hace casi cinco años. El gasto en servicios también fue menor al inicialmente estimado (de 1.8% en lugar de 2.1 por ciento).