El crecimiento económico de Estados Unidos se desaceleró menos que lo esperado en el tercer trimestre, debido a que la menor inversión de las empresas fue compensada por un robusto gasto del consumidor y un repunte de las exportaciones, lo que alivió los temores de una recesión.

De acuerdo con el Departamento del Trabajo, el Producto Interno Bruto creció a una tasa anualizada de 1.9%, las empresas mantuvieron un ritmo estable de acumulación de inventarios y el mercado inmobiliario repuntó tras contraerse durante seis trimestres consecutivos. El consenso del mercado proyectaba una expansión de 1.6 por ciento.

El crecimiento del gasto del consumidor, que corresponde a más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos, se desaceleró a 2.9% en el tercer trimestre, luego de aumentar a un ritmo de 4.6% entre abril y junio, su mayor tasa desde el cuarto trimestre del 2017.

La confianza del consumidor también ha tendido a la baja y el crecimiento de los salarios se está estancando. Los ingresos a disposición de las familias crecieron a una tasa de 4.5% entre julio y septiembre, frente a 4.8% del trimestre previo.

Las preocupaciones sobre la salud del gasto del consumidor fueron destacadas en otro reporte que mostró que las nóminas de pago privadas crecieron en 125,000 en octubre, luego de incrementarse en 93,000 en septiembre.

Las tensiones comerciales están golpeando la inversión de las empresas, que cayó a una tasa de 3.0% en el tercer trimestre, su mayor contracción en más de tres años y medio luego de caer 1.0% en el segundo trimestre.