El informe del Departamento del Comercio del martes, que muestra el menor aumento en el gasto del consumidor en cuatro meses, se conoce cuando las autoridades de la Fed iniciaron una reunión de dos días.

El gasto del consumidor, que representa más de dos tercios de la actividad económica estadounidense, subió 0.3% por un incremento en los desembolsos por servicios y otros bienes que fue contrarrestado por un declive de compras de vehículos motorizados. En mayo, había avanzado 0.5 por ciento.

Economistas encuestados por Reuters esperaban un incremento de 0.3% para junio. El dato fue incluido en el reporte del viernes sobre Producto Interno Bruto, que mostró que el gasto de los consumidores se incrementó a una tasa anualizada de 4.34%, acelerando el ritmo desde 1.1% del periodo enero-marzo.

Los precios al consumidor evaluados en relación al Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE) ganaron 0.1% en junio, en medio de una baja en los precios de la energía y los alimentos. En los 12 meses a junio, el índice PCE marcó un alza de 1.4% tras anotar un aumento similar a mayo.

Excluyendo los componentes volátiles de los alimentos y la energía, el índice PCE se incrementó en 0.2% el mes pasado, al mismo ritmo en que ha estado creciendo en los tres últimos meses. En los últimos 12 meses, el PCE subyacente sumó 1.6% en junio.

El PCE subyacente es la medición preferida de la Fed sobre inflación y ha marchado este año por debajo del objetivo de 2 por ciento.

Por su parte, el índice compuesto S&P CoreLogic Case-Shiller de precios de casas en 20 áreas metropolitanas aumentó 2.4% en mayo frente al mismo mes del año pasado y tras un avance de 2.5% en abril.

La expansión económica del país que ya suma 10 años, la más larga en los registros, se desacelera a medida que se desvanece el estímulo de un paquete de recorte de impuestos de 1.5 billones de dólares del año pasado.

La economía también enfrenta complicaciones derivadas de la amarga disputa comercial entre Estados Unidos y China, una probable salida desordenada de Gran Bretaña de la Unión Europea y un débil crecimiento mundial. Con estos riesgos en mente, el presidente de la Fed, Jerome Powell, señaló este mes que el banco central aliviaría la política monetaria.

Pero un sólido mercado laboral y señales de que la economía no se ha desacelerado abruptamente han reducido con fuerza la probabilidad de un recorte de tasas de 50 puntos base, como lo anticipaban los mercados financieros a inicios de julio.