El Congreso de los Diputados de España aprobó la reforma al sistema financiero, que eleva el nivel de provisiones exigidas a los bancos para cubrir parte de los créditos y activos inmobiliarios.

La mayoría absoluta del gobernante Partido Popular (PP), Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro sumaron 178 votos a favor de la iniciativa, frente a las 123 abstenciones del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Convergencia i Unió (CiU).

En contra se pronunciaron las formaciones restantes para sumar 28 votos contrarios a la reforma, que fue defendida por el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien anunció que en julio se conocerá cuánto requiere la banca para un saneamiento total.

La reestructuración se aprueba en medio de una crisis en el sector bancario español, por el aumento de reportes de pérdidas, y el proceso de nacionalización y rescate de Bankia, considerada de las principales entidades financieras del país.

La iniciativa valora la provisión genérica de la cartera de créditos y activos inmobiliarios no problemáticos de la banca en 123,000 millones de euros (155,000 millones de dólares), supondrá 30,000 millones de euros (35,000 millones de dólares) de nuevas dotaciones.

Las dotaciones deberán ser realizadas antes del 31 de diciembre de este año, y se suman a los 54,000 millones de euros (67,000 millones de dólares) ya realizados tras la reforma financiera de febrero.

Con esto, el saneamiento total se situará cerca de los 84,000 millones de euros (105,000 millones de dólares), y esas nuevas provisiones que se exigen ahora a la banca española ha de hacerse con cargo a sus resultados.

En caso de carencias de capital o de recursos propios, el Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB) podrá inyectar capital vía acciones o de bonos convertibles contingentes.

RDS