La confianza de los consumidores y empresarios en la economía de la eurozona cayó dos décimas durante noviembre, hasta 109.5 puntos, mientras que en el conjunto de la Unión Europea (UE) descendió ocho décimas, hasta 109.6 puntos.

Son los datos recogidos en el Indicador de Sentimiento Económico (ISE) publicado este jueves por la Comisión Europea, donde también se precisa que la confianza de los consumidores y empresarios en España retrocedió tres décimas durante el undécimo mes del año, hasta 107.1 puntos.

Entre las grandes economías de la moneda única, el principal retroceso tuvo lugar en Italia (1.2), inmersa en una disputa con el Ejecutivo comunitario por su plan presupuestario para el 2019, pero aumentó en Francia (0.2), Holanda (0.1) y Alemania (0.6).

Por sectores, en España progresó la confianza en la industria (de -1.5 a -0.8 puntos), el comercio minorista (de 9.5 a 10.-7) y entre los consumidores (de -7.5 a -6.6). Las bajadas se produjeron en los servicios (de 20.9 a 19.6 puntos) y en la construcción (de 2.2 a -0.2).

En el área del euro, el retroceso de dos décimas se debió a que la confianza entre los consumidores cayó de forma acusada, pero en los servicios y la construcción permaneció estable y mejoró en la industria y el comercio minorista. En concreto, la confianza de la industria creció 0.4 puntos por las mejores expectativas de los directivos sobre la producción y su valoración sobre los niveles actuales de los pedidos, en tanto que su evaluación sobre las reservas de productos acabados empeoró de manera leve.

La falta de cambios en los servicios respondió a la mejora de la opinión de los directivos sobre la demanda pasada, que se vio perjudicada por un deterioro de las expectativas de demanda y valoraciones de la situación empresarial pasada.

La confianza entre los consumidores cayó por el empeoramiento de todos sus componentes, incluidas las expectativas sobre desempleo y ahorro y su visión sobre su futura situación financiera y la situación económica general.

Por lo que al comercio minorista se refiere, el resultado se explicó por las perspectivas más optimistas de los directivos sobre la situación empresarial actual y prevista, frente a la peor valoración del volumen de las reservas. En cuanto a la confianza en los servicios financieros, no incluida en el ISE, retrocedió con fuerza por el deterioro de la evaluación de la demanda presente y prevista, así como de la situación empresarial anterior.

Los planes de empleo mejoraron en la construcción y, en menor medida, en el comercio minorista, frente al empeoramiento en los servicios.

Las expectativas sobre precios de venta ascendieron de forma acusada en la industria y los servicios, y cayeron en el comercio minorista y la construcción.

Las expectativas de precios de los consumidores rompieron con la tendencia positiva visible desde mediados del 2018. En los Veintiocho la bajada de la confianza se produjo por el gran descenso del Reino Unido (-3.1), en contraste con el alza de Polonia (2.2).

Por sectores, el indicador de confianza creció en la industria y la construcción, mientras que empeoró en los servicios y el comercio minorista. Entre los consumidores, el empeoramiento fue menos pronunciado en la UE que en la eurozona.

Por otro lado, el Indicador de Clima Empresarial (ICE) en el área del euro se incrementó 0.08 puntos hasta situarse en 1.09.