El índice de confianza del consumidor (IPC) en Estados Unidos cayó más de lo esperado en noviembre, en medio de un amplio resurgimiento de las nuevas infecciones por Covid-19 y las restricciones comerciales, reforzando expectativas de una fuerte desaceleración en el crecimiento económico en el cuarto trimestre.

El sondeo, realizado por The Conference Board, cayó a una lectura de 96.1 puntos durante este mes, desde los 101.4 de octubre. Economistas consultados por Reuters esperaban una cifra de 98 puntos en noviembre. El índice se ubicó en 13.6 en febrero, antes de la pandemia.

“Yendo hacia el 2021, los consumidores no prevén que la economía ni el mercado laboral se fortalezcan”, dijo Lynn Franco, directora senior de indicadores económicos de The Conference Board. “Además, el resurgimiento del Covid-19 está aumentando aún más la incertidumbre y exacerbando las preocupaciones sobre el panorama”, aseguró.

El denominado diferencial del mercado laboral del sondeo, derivado de los datos sobre las opiniones de los encuestados sobre si los trabajos son abundantes o difíciles de conseguir, subió a 7.2 puntos este mes, desde los 7.1 en octubre.

La proporción de consumidores que esperan un aumento en los ingresos se mantuvo sin cambios en 17.6% este mes y la proporción que anticipa una caída cayó a 13.3% desde 14.2% el mes pasado.

El BCE y la inflación

El Banco Central Europeo (BCE) debería considerar la posibilidad de que tomará más tiempo que suba la inflación, ya que la política monetaria, extremadamente laxa, tiene sus límites y se enfrenta a efectos secundarios no deseados mientras trata de mantener la confianza de la gente, dijo el martes Isabel Schnabel, integrante de la junta directiva del BCE.

Los gobernadores del BCE están debatiendo cómo redefinir su objetivo de inflación como parte de una amplia revisión de la estrategia. El crecimiento de los precios ha sido inferior al objetivo del banco durante casi ocho años y seguirá siéndolo en los próximos, a pesar de un estímulo sin precedentes.

“Al aceptar un retorno algo más lento de la inflación hacia su objetivo, y al centrarse más en la duración del apoyo, los bancos centrales pueden mitigar eficazmente los posibles riesgos para la estabilidad financiera derivados de un uso más intenso de sus instrumentos de política monetaria en el cumplimiento de su mandato”, dijo Schnabel.

El BCE tiene como objetivo que la inflación se sitúe justo por debajo de 2% a medio plazo, un concepto indefinido que ha ido cambiando con el tiempo y que ahora se entiende como más largo que el horizonte de previsión de dos años del banco central.

“Un uso más elástico de la noción de medio plazo podría ser aún más propicio en un entorno en el que hay un alto grado de incertidumbre imperante”, añadió Schnabel