Jerome Powell sustituirá en febrero próximo a la actual presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen.

A principios de noviembre, Trump nominó formalmente a Powell para dirigir la Fed y, aunque debe ser ratificado por el Senado, no se espera que haya obstáculos en su confirmación.

En un discurso ante los congresistas, Powell prometió, de ser confirmado para el puesto, continuidad en la política monetaria estadounidense; estimó que las tasas de interés puedan subir algo más y defendió el núcleo de la reforma financiera del país.

Afirmó que existen fuertes posibilidades de que aumenten las tasas de interés en la reunión que sostendrá el 12 y 13 de diciembre.

Asimismo, mostró su compromiso para mantener el descenso de la tasa de desempleo, actualmente en 4.1%, y consideró posible que llegue a niveles por debajo de 4 por ciento.

“Nuestro objetivo es sostener un mercado laboral fuerte, con una inflación moviéndose gradualmente hacia arriba en dirección a nuestro objetivo (de 2%)”, resumió.

También se comprometió a ir reduciendo gradualmente la bolsa de activos que tiene la Reserva Federal, adquiridos para hacer frente a la crisis financiera del 2008. En ese ámbito, Powell, de 64 años y miembro de la Fed desde el 2012, será plenamente continuista. En sus cinco años en la junta de gobernadores, el actual nominado votó siempre en favor de las decisiones mayoritarias.

Jerome Powell es un republicano, abogado y exbanquero, considerado un republicano moderado; tiene una larga experiencia en la Reserva Federal, ya que fue uno de los hombres más allegados al expresidente Ben Bernanke.

Además, tuvo una excelente convivencia profesional con Janet Yellen, una demócrata que llegó a conducir la Reserva Federal impulsada por el entonces presidente Barack Obama.

Al presentarlo en el jardín de la Casa Blanca, Trump dijo: “Es fuerte, dedicado e inteligente. Y si es confirmado por el Senado, ‘Jay’ pondrá su talento y experiencia a trabajar para conducir un banco central independiente”.

Powell heredará una economía fuerte, una baja inflación y un camino claro de política monetaria establecido por Janet Yellen.