La Comisión Europea propuso, a pesar de las reticencias de Alemania, la creación progresiva hasta el 2024 de un sistema europeo de garantía de depósitos destinado a asegurar a los ahorristas y evitar corridas bancarias.

El sistema debería entrar en vigor progresivamente desde mediados del 2017 hasta llegar a un fondo común en el 2024.

Varios países de la zona euro ya tienen un sistema nacional de garantía de depósitos, que protege a los ahorradores en caso de quiebra de una entidad a 100,000 euros por cuenta y establecimiento.

Sin embargo, Alemania, primera economía de la zona euro, manifestó en varias ocasiones sus reticencias sobre la creación de un fondo europeo común. Teme que los ahorristas alemanes paguen por los bancos de otros países.

Las cajas de ahorro y bancos mutualistas alemanes, que disponen de su propio sistema de garantía, militan activamente en contra del sistema.

Berlín, en tanto, repite que antes de crear un fondo común, los estados miembros deben poner en obra todas las disposiciones previstas por la Unión Bancaria. Algunos países no aplican en efecto las decisiones aprobadas sobre la reestructuración de los bancos, entre otros puntos.

El proyecto de la comisión prevé una primera fase de tres años (entre el 2017 y el 2020) en la que los bancos pagarán una contribución a un fondo nacional y otra al fondo común europeo.

Si un banco quiebra durante este periodo, los ahorradores de un país serán indemnizados primero con el fondo de garantía nacional y si no es suficiente se completará con el fondo europeo.

Durante la segunda fase (entre el 2020 y el 2024) el fondo europeo intervendrá apenas comience la quiebra. Los ahorristas serán indemnizados con el fondo europeo y con el fondo nacional. La última fase, prevista para el 2024, prevé la mutualización completa.

El sistema europeo de garantía de depósitos constituye el tercero y último pilar de la Unión Bancaria, cuya creación comenzó hace tres años durante la crisis del euro. El objetivo es evitar que una crisis bancaria se transforme en una crisis de la deuda.

La Unión Bancaria cuenta asimismo con un Mecanismo Único de Supervisión, a cargo de supervisar los balances de los bancos, tarea confiada al Banco Central Europeo (BCE).