La Comisión Europea reanudó este miércoles su pulso con Italia por su elevado nivel de deuda pública, al proponer la apertura de un procedimiento de déficit excesivo, del que España saldrá próximamente.

"Un procedimiento por déficit excesivo basado en la deuda está justificado", anunció el ejecutivo comunitario, al presentar sus recomendaciones sobre política económica para los diferentes países de la Unión Europea (UE).

Los ministros de Finanzas europeos deben ahora pronunciarse sobre estas propuestas, que también incluyen sacar a España de este procedimiento al mantener en 2019 su déficit público por debajo del 3% del PIB por segundo año consecutivo.

La retirada de España, el último de los 24 países en salir de los procedimientos abiertos tras el crash financiero de 2008, "marca el final de un largo y doloroso camino" para la UE, dijo el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

El esperado anuncio quedó, no obstante, aguado con el nuevo pulso entre Bruselas y el gobierno populista italiano por su elevado nivel de deuda pública, que podría invertir la tendencia de reducción de déficit público.

Moscovici subrayó así que "en lugar de reducirse, la deuda pública de Italia, que representa una carga para la economía, aumentó todavía más en 2018", hasta el 132,2% del PIB, según las últimas proyecciones de la Comisión realizadas en mayo.

Y, podría alcanzar al 133,7% en 2019 y al 135,7% en 2020, por encima del límite del 60% fijado por las reglas europeas. El déficit público de la tercera economía del euro superaría ese último año en medio punto el límite del 3%.

Obra maestra

De confirmarse la apertura del procedimiento de déficit excesivo, la Comisión y el gobierno italiano deberían iniciar un diálogo, que se anuncia complejo tras los duros cruces de declaraciones de los últimos días.

El ministro del Interior italiano y hombre fuerte del gobierno de coalición, el ultraderechista Matteo Salvini, avanzó la semana pasada un pulso para ver "quién es más obstinado", si Bruselas cuestionaba sus políticas económicas.

"Los recortes, las sanciones y la austeridad aumentaron la deuda, la pobreza, la precariedad y el desempleo. Debemos hacer lo contrario", dijo este miércoles Salvini, para quien reducir la deuda pasa por "reducir los impuestos".

El ultraderechista, reforzado por las elecciones europeas en las que se impuso su partido la Liga con el 34% de los votos, mantiene además una relación tensa con su socio de coalición, el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que cayó al 17 por ciento.

En este contexto, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, amenazó con dimitir si no cesan las polémicas.

El viceprimer ministro y líder del M5S, Luigi Di Maio, indicó que irán a Europa y discutirán "con responsabilidad", aunque aprovechó para criticar que "cada día se halla otra razón para hablar mal de Italia" y de su gobierno.

"Europa confirma lo que sabíamos. En 12 meses, la deuda ha aumentado, el crecimiento ha disminuido y los italianos están en peligro. Una verdadera obra maestra", según el jefe del opositor Partido Democrático (centroizquierda), Nicola Zingaretti.

España, al "brazo preventivo

La coalición en el poder en Italia, formada por ultraderechistas y antisistema, ya había tenido problemas con Bruselas en 2018 por su presupuesto. Tras las tensiones, ambas partes cedieron para llegar a un compromiso.

El procedimiento de déficit excesivo puede llevar a largo plazo a la imposición de una sanción de hasta el 0.2% del PIB, que, en el caso de Italia, podría elevarse a unos 3,500 millones de euros.

En 2017, España y Portugal evitaron una multa de hasta el 0.2% del PIB por desviarse de la senda del déficit marcada por la UE, al comprometerse a presentar un plan de "acción" efectiva para corregir el desvío.

Con un 2.5% de déficit en 2018 y un 2.3% en 2019, según las proyecciones de la Comisión, España cumpliría con las reglas, pese a superar el 10% en el momento cúlmine de la crisis, agravada entonces por el estallido de la burbuja inmobiliaria.

El vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, explicó que España pasará al "brazo preventivo" del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), por lo que seguirán vigilando su deuda y el necesario esfuerzo estructural del 0.65% del PIB tanto para 2019 como para 2020.