El comercio, cadenas de suministro y turismo serán los canales de transmisión que podrían contaminar la economía de Estados Unidos si se prolonga por más tiempo la emergencia sanitaria del coronavirus de China, admitió el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, a legisladores.

En su segundo día de testimonio semestral, esta vez ante el Senado de Estados Unidos, matizó que “es temprano aún” para anticipar un impacto económico de esta magnitud. Pero ante la insistencia de los legisladores, consideró que las cadenas de suministro de Estados Unidos con China se verán afectadas, lo que sin duda también va a generar un deterioro del flujo comercial.

“Analizaremos cómo se siguen desenvolviendo los eventos y el tamaño de la afectación que en todo momento estará vinculada al tiempo que persista la emergencia”, señaló.

En primera instancia, se habrá presentado ya una disminución de la actividad turística de China hacia Estados Unidos, lo que también alimentará el impacto económico, consignó.

“Muy pronto comenzarán a fluir los datos económicos sobre el impacto que sí ha tenido la propagación del virus en las medidas de contingencia aplicadas en la economía de China. Seguramente el impacto será mayor en la actividad de aquel país que en sus vecinos, pero realmente nadie puede anticipar el efecto total”, sostuvo.

Recordó que tanto las autoridades fiscales como el banco central de aquel país están tomando acciones orientadas a contener el deterioro, pero ha llegado a generar incertidumbre en los mercados y ése es otro factor que podría llegar hasta Estados Unidos, reconoció.

Respuesta al riesgo recesivo

Powell explicó en el Senado que por ahora no hay riesgo a la vista de una recesión en aquella economía y sostuvo que se ha disipado un importante factor que mantuvo bajo tensión a las inversiones, con los acuerdos comerciales signados en la primera fase con China, y el de México y Canadá.

De acuerdo con Powell, la Fed cuenta con dos herramientas para enfrentar una recesión: comprar bonos del gobierno, como sucedió entre el 2008 y el 2013 con el llamado quantitative easing, y comunicando claramente a los mercados la política de las tasas de interés.

Ante legisladores del Comité de Banca del Senado de EU, explicó que en la Fed utilizarán “todas las herramientas disponibles”, y que actuarían tan agresivamente como sea necesario, “tal como ha sucedido ya en el pasado”.

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