La deuda corporativa nueva total, en el año que está por terminar, será menor a la registrada en el 2009, cuando se presentó la recesión mexicana, advierten analistas de la calificadora Standard & Poor’s (S&P).

Las tensas condiciones de financiamiento, particularmente entre los países exportadores netos de energía y de materias primas internacionales, terminaron por afectar la capacidad de los emisores corporativos para captar recursos del mercado.

En un análisis especial, estiman que en el mercado hay 65,900 millones de dólares en deuda corporativa nueva financiera y no financiera en la región.

Éste es el monto anual más bajo en siete años. La deuda nueva total en el 2015 será menor, aseguran, que el débil monto del 2009 de 72,600 millones de dólares .

Este flujo contrasta además con el máximo histórico de 141,300 millones de dólares colocados en el 2014.

Los analistas de la calificadora consideran que además del aumento de la volatilidad, a partir de la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, el mercado enfrenta la tensión por los asuntos geopolíticos.

Particularmente, hablan de la actividad terrorista más frecuente y aleatoria alrededor del mundo , que, consideran, sí podría conllevar a una caída más larga y profunda en la confianza de las empresas y consumidores.

Petroleras, en la mira

En el detalle del reporte, comentan que la debilidad del flujo de efectivo para las petroleras latinoamericanas, como Pemex, se ha convertido en un factor de debilidad para estos emisores corporativos.

En un comentario especial, explican que la pronunciada disminución de los precios del petróleo crudo y el acceso más restringido a los mercados de deuda continuará presionando las calificaciones de estos emisores.

La débil generación de flujo de efectivo de las compañías de petróleo y gas en América Latina ha aumentado sus niveles de apalancamiento (...) Sin embargo, debido a nuestras expectativas de cierta recuperación de los precios del petróleo para el 2016 y años siguientes, el apalancamiento de las compañías deberá disminuir , refirieron.

Para los analistas de la calificadora, las compañías en América Latina cuentan con la flexibilidad para ajustar sus gastos de inversión y estructura de costos para moderar la presión sobre sus perfiles crediticios.

Sin embargo, consideran que podrían disminuir los niveles de producción y generación de flujo de efectivo en el futuro.

Potencial de crecimiento, positivo

Pese al deterioro de las condiciones financieras globales, S&P encuentra que hay menores riesgos en el 2016 para las compañías de materiales para la construcción.

Sobre todo para los emisores que se basan en países que presentan un sano potencial de crecimiento, como Panamá, México y Perú.

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