Los débiles datos de manufactura en Japón divulgados el viernes dieron al nuevo primer ministro Shinzo Abe más munición para impulsar un fuerte gasto y un alivio monetario que permitan rescatar a la tercera mayor economía del mundo, luego de décadas de deflación y de su cuarta recesión desde el 2000.

Los votantes japoneses y los mercados financieros han acogido con satisfacción la postura agresiva del gobierno de Abe de inyectar dinero en la economía, llevando el viernes al índice Nikkei a su nivel más alto desde el tsunami de marzo del 2011, pese a la caída peor a la prevista en la producción fabril.

Funcionarios de alto rango del nuevo gobierno, que asumió hace apenas dos días tras una abrumadora victoria electoral, dicen que éste se encuentra bajo presión para lograr resultados rápidos.

(El apoyo público) se reducirá si se suma la especulación de que no podremos cumplir , dijo Akira Amari, ministro a cargo de la reactivación económica, en una conferencia de prensa tras una reunión de gabinete.

Pero muchos economistas advierten que el énfasis de Abe en el estímulo, más que en reformas estructurales subyacentes para impulsar la competitividad, podría tener sólo efectos a corto plazo y empeorar la deuda pública, la peor entre las potencias económicas mundiales.

El gobierno mantiene la presión sobre el Banco de Japón (BoJ, en inglés) para que intensifique su estímulo monetario, incluso después de aliviar su política en diciembre por tercera vez en cuatro meses.

El ministro de Finanzas, Taro Aso, dijo que recibió el viernes una visita de cortesía por parte del gobernador del BoJ, Masaaki Shirakawa, en la que ambos acordaron mantener conversaciones sobre algunos temas; entre ellos, la coordinación de políticas.

Abe ha amenazado con cambiar la ley que garantiza la independencia del banco central si la entidad no persigue una flexibilización más agresiva.

Aso expresó más tarde a periodistas que el gobierno quiere reafirmar un acuerdo con el banco central para elevar la meta de inflación antes de la reunión de política monetaria de enero, con el propósito de atacar la arraigada deflación en el país.

También advirtió que el gobierno está dispuesto a intervenir en los mercados de divisas por las fuertes acciones de especuladores que perjudicarían a la economía.

Si las alzas o caídas excesivas del yen, debido a la acción de especuladores, causan problemas para mucha gente, la intervención sería una herramienta de gran alcance, así que no hay razón para no usarla , consideró Aso.

Al ser consultado sobre si los esfuerzos de Japón para aliviar la política monetaria y debilitar el yen pueden conducir a devaluaciones monetarias competitivas, Aso agregó: Es erróneo decir que Japón está interviniendo indebidamente .

Los débiles datos divulgados el viernes de la producción japonesa -que cayó 1.7% en noviembre, más de tres veces el pronóstico promedio del mercado, que anticipaba un descenso de 0.5- debería reforzar el planteamiento de Abe para instar a un mayor alivio.