La desaceleración de la demanda interna en China y la caída de exportaciones, en un momento en que el crecimiento económico mundial se tambalea, han incrementado el riesgo para el euro, asegura el Wall Street Journal.

En un artículo publicado en su página web, el medio financiero estadounidense, explica que el telón de fondo contra el que los deudores de la eurozona tratan de negociar para salir de la crisis en la que se encuentra se ha vuelto más difícil .

Expone que lo que complica el panorama es que las exportaciones chinas tan sólo en la eurozona cayeron 16.2% en el primer semestre del año, mientras que las importaciones que realiza ese país se redujeron 4.7 por ciento.

Además, los préstamos bancarios registraron un monto de 540,100 millones de yuanes desde los 919,800 millones del mes previo y muy por debajo de los 700,000 millones estimados.

Las cifras suscitaron la expectativa de que el Banco Popular de China lanzará un mayor expansionismo monetario para estimular la economía. Sin embargo, expone el WSJ, el banco central tal vez no está tan apurado y espere una desaceleración en la inflación antes de relajar la política.

Aunque las expectativas de una acción por parte del Banco Popular de China tal vez estén ayudando a la percepción global, y a que el euro se mantenga estable por el momento, podrían no durar si el banco central se toma demasiado tiempo para actuar , concluye el artículo de WSJ.

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