El crecimiento económico de China se desaceleró fuertemente en el 2014, cayendo al nivel más bajo de los últimos 24 años, en medio de los intentos de las autoridades de reequilibrar la economía.

El Producto Interno Bruto (PIB) de la segunda economía mundial creció 7.4%, por debajo de 7.7% registrado en el 2013, anunció la Oficina Nacional de Estadística (BNS, por su sigla en inglés). Se trata de la cifra de crecimiento más baja desde 1990, cuando la actividad económica china se vio afectada por las manifestaciones de la Plaza Tiananmen de Pekín.

Las nubes que ensombrecieron el panorama en el 2014 no se han disipado, y los dos principales motores de crecimiento en los últimos años (el sector inmobiliario y las exportaciones) se debilitan.

Por otra parte, la demanda interna sigue sin brillo y el nivel de endeudamiento público y privado, alimentados por una finanza oscura no regulada, lo que causa inquietud.

Con un PIB de 63.6 billones de yuanes (10.2 billones de dólares) en el 2014, según el BNS, la segunda economía del planeta sigue lejos de la primera, Estados Unidos, que tiene un PIB de 16.8 billones de dólares.

El objetivo del gobierno era crecer 7.5% en el 2014, resignándose a dejar atrás los años de crecimiento superiores a 10% (14.2% en el 2007), pero en los últimos meses ha tratado de minimizar la realidad evocando una nueva norma.

El gobierno insiste en que debe reequilibrar el modelo económico para que sea sostenible, poniendo límites a los monopolios públicos, a las deudas de los gobiernos locales y a la sobrecapacidad industrial, y al mismo tiempo estimulando el consumo interno, aunque eso implique moderar el crecimiento.

La economía china registró un avance estable, de mejor calidad, lo que constituye la nueva norma, a pesar de una coyuntura complicada , comentó Ma Jiantang, responsable del BNS.