Durante los últimos 10 años, los ingresos que se obtienen por la venta del petróleo han reducido su contribución en las finanzas públicas del país en 17.5 puntos porcentuales, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En el 2010, dichos ingresos aportaron 34.7% a los ingresos totales del sector público con un total de 1.45 billones de pesos; mientras que, en los últimos datos publicados por Hacienda, a noviembre del 2019, los ingresos petroleros aportaron 17.2% del total con 834,026 millones de pesos.

Analistas explicaron que lo anterior se debe principalmente a la reducción de la producción petrolera y a la volatilidad en los precios del crudo. Coinciden en que, si bien es bueno que se reduzca la dependencia de los ingresos petroleros, es necesario reforzar otro tipo de ingresos como los tributarios.

“Sería bueno que las finanzas públicas empiecen a depender más de otras fuentes de ingresos que sean más estables y de largo plazo porque los ingresos petroleros dependen de factores como el precio y la producción, que son difíciles de controlar”, expuso Víctor Gómez, subdirector de Análisis de Casa de Bolsa Finamex.

Datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) muestran que en el 2010 la producción de crudo en promedio fue de 2.57 millones de barriles diarios; mientras que el precio de exportación fue de 72.15 dólares el barril y el tipo de cambio se ubicó en 12.63 pesos el dólar.

En tanto, en el 2019, de enero a noviembre, la producción fue de 1.69 millones de barriles diarios; mientras que el precio promedio de la mezcla mexicana fue de 55.55 dólares el barril y un tipo de cambio de 19.27 pesos el dólar, según los últimos datos de Pemex.

Jorge Sánchez Tello, director de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros, consideró que el mal manejo financiero que ha tenido Pemex en los últimos años ha influido en que se tengan menores ingresos, pues no se invirtió para mejorar la producción del petróleo.

“Si este gobierno realmente no ayuda a revertir la caída de la producción, es posible que los ingresos petroleros pasen de aportar 17% de los ingresos totales a sólo 12% en el corto plazo, lo cual sería un impacto a las finanzas públicas”.

Destacó que “despetrolizar” las finanzas públicas puede ayudar al país a mitigar el impacto de situaciones geopolíticas como los recientes episodios entre Estados Unidos e Irán.

“Cuando existe este tipo de conflictos, el precio del petróleo suele incrementarse, lo cual puede ser bueno para México porque puede elevar sus ingresos petroleros, el problema es que este mercado es tan volátil, que mañana puede ocurrir otro evento que pueda ocasionar que el precio caiga y ahí México se vea afectado con menores ingresos”.

Comentó que, si bien el mensaje del presidente Donald Trump de que sólo impondrá sanciones económicas a Irán brindó tranquilidad al mercado y a los precios del crudo, el gobierno no se debe confiar y en caso de que se obtengan ingresos adicionales, se deben ahorrar y no destinarlos a gasto corriente.

Producción, difícil que mejore

Raymundo Tenorio, economista del Tecnológico de Monterrey, duda que la actual estrategia del gobierno en materia energética ayude a mejorar la producción del petróleo.

“Es poco probable que se pueda alcanzar una producción de 2 millones de barriles diarios, sobre todo si no estás dando una mayor apertura al sector privado (...) Difícilmente los ingresos petroleros volverán a ser una fuente de riqueza importante para el país”.

Gómez, subdirector de Análisis de Finamex, agregó que, para lograr mayores ingresos petroleros, es necesario que se fomente la competencia y la apertura del mercado, pues si todo se busca concentrar en Pemex, el avance será lento.

“Concentrar todos los recursos en Pemex no puede ser una vía que dé resultados buenos y es uno de los aspectos más preocupantes y frágiles”.

A su parecer, el gobierno debería enfocarse en estrategias que promuevan energías renovables y que los ingresos que se obtengan se utilicen para seguir impulsando el sector energético y no sólo aumentando el gasto corriente.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx