La amplia gestión económica, que ha sido delegada al Banco de Inglaterra desde 1997, ha resultado en una economía estable pero débil. Las tasas de interés se han movido raramente y nunca más de un cuarto de punto porcentual de 0.5% que Carney heredó cuando se convirtió en gobernador en el 2013.

Sin desastres irremediables bajo la supervisión de Carney, y el banco central volviéndose más transparente, un ex alto funcionario del Banco de Inglaterra dijo que el legado era uno de “pecados de omisión” en lugar de errores concretos.

Jonathan Portes, profesor de economía en el King’s College de Londres, describe el hecho de que el Banco de Inglaterra y el Tesoro no desarrollaron enfoques originales para abordar una recesión futura como “una oportunidad perdida”.

Nick Macpherson, el principal funcionario del Tesoro durante más de una década hasta el 2016, dijo: “El Banco ahora es una institución mucho más segura: está más a gusto con la independencia y, por lo tanto, más preparado para trabajar con el Tesoro para resolver los problemas profundos frente a la economía británica”.

Portes también dijo que la reputación de Carney y la reputación internacional del Banco de Inglaterra deberían haber permitido que el gobernador tomara medidas más innovadoras para normalizar la economía, “y luego, con el inicio del Brexit, los riesgos y amenazas inmediatos significaban que otros debates quedaron relegados a segundo plano ”.

Sin embargo, la institución se ha transformado, con una formulación de política monetaria menos reservada y una mayor integración entre la consideración económica de las tasas de interés y la estabilidad del sistema financiero.

Paul Dales, economista del Reino Unido, en Capital Economics, dijo: “Bajo la supervisión de Carney, el Banco se ha vuelto más transparente: las actas de las reuniones del Comité de Política Monetaria ahora se publican instantáneamente en lugar de un retraso de dos semanas y el informe de inflación ha sido remplazado por un informe de política monetaria un poco más fácil de usar”.

Andrew Bailey, nuevo gobernador

El gobierno británico decidió nombrar a Andrew Bailey, actual consejero delegado de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por su sigla en inglés), como futuro gobernador del Banco de Inglaterra, remplazando a Mark Carney. Según confirmó el ministro del Tesoro, Sajid Javid, el relevo se realizará el 16 de marzo del 2020, mes y medio después de la fecha en que Reino Unido estará fuera de la Unión Europea (UE). Su mandato es por ocho años.

En principio, la sustitución se iba a acometer el mismo día del Brexit (1 de febrero), pero se ha optado por un pequeño retraso para acometer “una transición suave”.

El Brexit ha tenido una fuerte influencia en el proceso de sucesión de Carney, quien lleva en el puesto desde el 2013. Este regulador canadiense mostró hace tiempo su deseo de dejar Londres, pero la incertidumbre sobre el proceso de divorcio con la UE demoró su retirada.

A diferencia de Carney, muy crítico con el impacto negativo que el Brexit podría tener en la economía británica, Bailey tiene una visión más optimista. 

Bailey, de 60 años de edad, ya fue subgobernador del Banco de Inglaterra entre el 2013 y el 2016, encargado de la supervisión bancaria. Luego pasó a dirigir la FCA, organismo que vigila los mercados en Reino Unido.

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