La inminente cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco genera retos para la atracción de inversión privada en el sector energético y de infraestructura, que impone claros riesgos a la baja, consignó Jaime Reusche, analista para México de Moody’s.

La decisión cancelar la obra “seguirá generando suspicacia sobre el nuevo gobierno, que se puede traducir en una pérdida de confianza que puede tener impacto en las condiciones de fondeo. Y la confianza es difícil de recuperarse”, manifestó.

En conferencia de prensa desde Nueva York, admitió que cuando la agencia otorgó un alza sobre la nota de México hasta el escalón “A3” donde se encuentra ahora, estaba recién aprobada la reforma energética y una batería de cambios tributarios del sector educativo y financiero, gracias a los que se generó el colchón que hoy respalda la posición financiera del país.

“Nosotros calificamos la posición fiscal de los emisores. Seguimos en modo observación, tratando de entender cómo abordará el nuevo gobierno los retos en los próximos meses y cómo reaccionarán bajo las condiciones adversas que se aproximan”, advierte.

Aun si se resolviera continuar con las obras del NAIM, dijo, “se mandaría una señal de desorden en las políticas públicas, el daño ya está hecho y ha generado costos reales”.

Con él coincidió Sandra Beltrán, analista en Moody’s, sobre infraestructura, quien expuso que los proyectos del Tren Maya y el Istmo, que está impulsando la administración, podrían atraer inversión, pero por ahora resulta poco oportuno incluirlos al análisis, pues no se conocen aún los detalles de ambos planes y se tiene el contexto de la cancelación del NAIM.

Admitió que en la agencia donde México cuenta con la más alta calificación tienen “mucha curiosidad” por ver cómo será el presupuesto que propondrá el nuevo gobierno y cómo consiguen el superávit primario de 1% del Producto Interno Bruto, recortando impuestos en la franja fronteriza y honrando las promesas sociales de campaña.

Mexcat sigue bajo riesgo

Por su parte, Adrián Garza, analista de Infraestructura en Moody’s, confirmó que los bonos que emitió el fideicomiso del Nuevo Aeropuerto Internacional de México  que están en proceso de recompra por parte del gobierno federal, siguen bajo riesgo de un nuevo recorte de calificación que los llevaría a una nota especulativa.

Una calificación especulativa es conocida de manera coloquial como bono basura. “La diferencia entre hoy y hace un mes, cuando degradamos la calificación (sobre los bonos) tras cancelarse el proyecto del NAIM, es que ahora conocemos el plan para recapitular y comprar hasta 1,800 millones de dólares de los títulos emitidos. Pero la nota de los mismos sigue en “Baa3”, que es el grado mínimo de inversión y con perspectiva Negativa, que los coloca en una posible baja adicional”, aseveró.

Admitió que la intención del gobierno de recapitular una parte de los bonos emitidos para la construcción del NAIM parece estar dirigida a mantener la cancelación del proyecto sin incurrir en un default.

“El evento inminente de incumplimiento parece que no se dará. Pero no se puede confirmar en tanto no se resuelva el tema contractual. No obstante, sí es señal positiva la acción de recompra en torno a los mercados”, expresó.

No peligra nota soberana

Actualmente, la nota soberana de México en Moody’s es de “A3” y “no vemos que peligre el grado de inversión, pero el balance de riesgos es a la baja. Seguiremos observando si se presenta contaminación (de la incertidumbre) sobre indicadores financieros que afecten las perspectivas económicas de forma negativa”, dijo Reusche.

Pero aclaró que, “salvo que hubiera sorpresas muy negativas, que cambien las reglas del juego de invertir”, habría movimientos.

Acompañado del equipo de analistas para sectores como el energético, de estados y municipios, e infraestructura, explicó que el espacio fiscal con que inicia el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y que hereda de la administración saliente, garantiza cierta protección de corto plazo para la calificación de sus emisiones soberanas en Moody’s, quizá de un año.

Pemex, foco de incertidumbre

En la misma conferencia, la analista para el sector energético, Nymia Almeida, advirtió que el cambio de giro que plantea el gobierno para Pemex hacia la refinación no parece ser muy oportuno.

El negocio, sobre todo en el contexto planteado por las autoridades donde no se planea seguir con las rondas petroleras, se verá muy limitado, pues no generará retornos tan rápido.

Explicó que para el año entrante, los calendarios de pago de la petrolera estarán cubiertos. Sin embargo, en un contexto de un plazo mayor, hacia el 2020 y el 2021, no hay tanta claridad sobre la disponibilidad de recursos para enfrentarlos.

De no encontrar espacio para conseguir los recursos necesarios para cubrir las obligaciones, Pemex podría convertirse en un factor de presión para las finanzas públicas, pues seguramente será el gobierno quien lo respalde. Y será entonces cuando habrá que revisar de nuevo la situación financiera, sostuvo.

La analista comentó que otra fuente de incertidumbre sobre Pemex es cómo pagarán los proyectos de inversión para rehabilitar las seis refinerías y construir una más como está planteado por el gobierno. Además de la nueva estructura de precios de las gasolinas.

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