La solidez de la política fiscal de México proporciona un amortiguador de corto plazo para México, consigna la calificadora Moody’s.

Pero la evolución de su perfil crediticio, que ahora se encuentra en perspectiva Negativa, dependerá de la capacidad de las autoridades para preservar esa estabilidad fiscal, promover el crecimiento sostenido y aumentar la credibilidad política, sentencia.

En su reporte sobre Perspectivas para América Latina, advirtió que “hay un sentimiento adverso de los inversionistas que refleja la preocupación sobre el proceso de toma de decisiones de la nueva administración y su capacidad para cumplir las promesas de responsabilidad fiscal”.

En el diagnóstico para México detallan que si persiste el sentimiento negativo del mercado sobre el país “se pueden ver afectadas las inversiones, la confianza empresarial, el crecimiento económico de mediano plazo y en conjunto, debilitaría la fortaleza fiscal y la capacidad crediticia del país”.

Capitales volátiles

Los analistas de la agencia destacan que estos riesgos a la baja, que también prevalecen para las demás economías de la región, pueden desincentivar el flujo de capitales.

Entonces, evaluaron la posición de reservas internacionales, pues consignan que actúan como colchones ante la vulnerabilidad o exposición a choques externos.

En general, consideran que todos los países de la región cuentan con reservas internacionales suficientes para enfrentar un choque externo.

México destaca entre los siete que administran una cobertura superior al promedio. Destacan que el flujo de capitales comenzó a desacelerarse desde el 2015 y que se encuentra en los niveles más bajos desde el 2013.

Por ello, la relevancia de garantizar certidumbre a los inversionistas, para seguir atrayendo.

Brasil, atractivo para inversiones

Al ampliar el análisis sobre la economía regional, los analistas de la agencia confirman que hacia América Latina también prevalecen riesgos derivados de cambios en las políticas económicas guiados por el cambio político de las principales economías, como Brasil.

En ese análisis, dirigido por Ariane Ortiz Bolin, vicepresidenta adjunta de la agencia, explican que las condiciones políticas, resultado del arranque de nuevas administraciones en al menos seis países, pueden afectar la confianza en las condiciones de financiamiento, en la inversión y, por ende, se vería afectado el desempeño económico.

Destacan los fundamentales de la economía regional en general, se mantienen estables ante las mejores estructuras de deuda, lo que acota riesgos de liquidez y en la balanza de pagos.

Pero son las señales de la política económica las que están alimentando la incertidumbre y podrían afectar las decisiones de inversión.

Para Brasil, la primera economía de la región, anticipan un “agresivo impulso orientado por las reformas económicas” que dirige el presidente entrante, Jair Bolsonaro; sin embargo, observan como riesgo la habilidad de la administración para negociar los cambios. Además, observan que hay un alto desempleo que refleja la persistentemente baja inversión privada que ha prevalecido.

Este mismo riesgo de negociación con el congreso es destacado por los analistas para Colombia, pues advierten que pese a tener en marcha una reforma tributaria recientemente aprobada, requieren una complementaria.

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