A principios del 2009, Coface, administradora de riesgos comenzó con los ajustes a las calificaciones sobre España, Grecia y Portugal; actualmente los tres países ostentan una nota A3 , con vigilancia negativa, que implica que el ambiente de negocios es relativamente bueno y descender a A4 supone que éste apenas sería aceptable.

La decisión de colocar la nota de Grecia bajo vigilancia negativa se tomó en enero del 2010, en vista de los efectos potencialmente negativos que sobre las empresas tendrán las medidas de austeridad.

Las principales debilidades de Grecia de acuerdo con Coface radican en la vulnerabilidad estructural de las finanzas de su sector público, de la falta de transparencia de la información estadística, del deterioro de la competitividad de precios y del entorno empresarial que es socavado por la burocracia.

Coface aseguró que el plan de austeridad ya colocado por el gobierno griego es portador de un riesgo doble; el primero se asocia a una recesión prolongada con una contracción marcada del crédito a los hogares y las empresas, y el otro se refiere a los compromisos en política presupuestaria.