Los subsidios y transferencias que realiza el gobierno federal a diferentes sectores sociales y económicos se redujeron en 29.7% en el primer mes del año, con lo que sólo se destinaron recursos por un total de 41,466 millones de pesos; es decir, 14,864 millones de pesos menos que un año atrás.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el gasto que se destina a desarrollo social, donde se involucra a programas sociales de vivienda, salud y educación, tuvo una reducción de casi 12,000 millones de pesos, al sumar 36,452 millones de pesos, 28% menos de lo que tuvo en enero del 2016.

El rubro de vivienda y servicios a la comunidad registró la mayor reducción en 63.9%, con lo que su gasto total en el primer mes de año fue por 3,074 millones de pesos, que significaron 5,061 millones de pesos menos de lo que se registró en un año previo.

Sucede lo mismo con los subsidios y transferencias que el gobierno federal hace al sector salud, ya que registró una reducción de 17.7% en su gasto. En tanto, el rubro de educación tuvo una disminución de su gasto de 11.8 por ciento.

Expertos comentan que, si bien el gobierno federal había prometido que el gasto en desarrollo social no se vería afectado con los recortes al gasto, los subsidios y transferencias ya percibieron el primer impacto del año, por lo que tuvieron que reducir su gasto.

El gran problema que tiene el gasto público, sobre todo en lo que se destina a educación, salud y vivienda, es que la mayoría de los recursos se va a la parte corriente (...) Si bien pudieron haber recortado ese gasto, a la inversión física la han sacrificado demasiado , expuso Leticia Armenta, economista del Tecnológico de Monterrey.

Recordó que una de las peticiones que había hecho el gobierno federal a las secretarías o dependencias es que propusieran en qué rubros harían sus recortes para hacer un mayor esfuerzo del plan de austeridad, hasta el momento no han informado en qué consistieron los ajustes, si es que se llevaron a cabo.

Rodolfo de la Torre, director de Desarrollo Social con Equidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, comentó que se requieren cambios sustanciales en algunos de los enfoques del gasto social pues, aunque salud y educación absorben 50% del presupuesto, su calidad es baja e ineficiente.

La falta de un padrón único de registro de los programas sociales no permite saber a quiénes realmente les afectan estas disminuciones, sobre todo porque no se tiene certeza de que los recursos lleguen a las personas que más lo necesiten .

Agregó que, entre la federación, los estados y municipios del país existen más de 6,000 programas sociales, de los cuales no se tiene un registro completo en cuanto a información básica sobre los beneficiarios y su impacto en beneficio de la sociedad.

Subsidios a transporte y comunicaciones caen

Los subsidios y transferencias que se hacen a sectores económicos también presentaron significativa reducción en el dinero que les da el gobierno federal, pues tuvieron 22.1% menos recursos que en enero del 2016, con un total de 4,624 millones de pesos.

Destaca las transferencias que se hacen al sector de Comunicaciones, el cual tuvo una reducción de 48.8%, con lo que obtuvo 311 millones de pesos, en tanto los recursos de Transporte se redujeron en 15.7% con un total de 14 millones de pesos.

El rubro de ciencia, tecnología e inversión registró una reducción de 40.5% en los recursos que percibe a través de subsidios y transferencias, con lo que sólo obtuvo 2,902 millones de pesos.

Se debe replantear gasto social

Los analistas coincidieron en que el presupuesto debe asignarse dependiendo de los resultados que presente cada programa social, pues en diversos estudios se ha comprobado que la mayoría no ayuda a combatir la pobreza o mejorar la situación de las personas más vulnerables.

Se debe replantear el gasto social en el sentido de enfocar el gasto en inversión para generar empleos y mejorar los ingresos, y no sólo destinarlo a programas sociales que, más que apoyo, representan intereses políticos para ganar votos , expuso Armenta.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx