La Unión Europea no estará lejos de la recesión en el caso de que se hagan realidad varias de las principales amenazas que la rodean, tanto internas como externas, un Brexit desordenado, las tensiones comerciales con EU o las dificultades de economías emergentes como Turquía, Venezuela o Argentina, según dijo el comisario europeo de Presupuestos y Recursos Humanos, Günther Oettinger.

“Los mejores años han quedado atrás y las perspectivas van a oscurecerse algo”, expresó el comisario germano durante su intervención en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, donde ha alertado de que “la recesión no estará lejos si confluyen estos riesgos”.

Asimismo, el comisario alemán ha reconocido la amenaza para las proyecciones europeas que representa el creciente endeudamiento de la UE, con países con una deuda muy elevada, como el caso de Italia, añadiendo que los riesgos de determinados países pueden repercutir en toda la UE.

Por otro lado, Oettinger ha advertido de que Europa no está a la vanguardia de la actual revolución digital, sino más bien rezagada, añadiendo que es una cuestión que trata de soberanía y supervivencia. “Queremos seguir siendo competitivos donde ya lo somos y serlo donde no lo somos”, expuso. “Necesitamos una Europa más fuerte, con una estrategia común, completar el mercado interior, firmar acuerdos comerciales con todos los países que quieran, necesitamos trabajar mucho en la formación de nuestros ciudadanos, más solidaridad entre los estados miembro y, por supuesto, un presupuesto que nos permita financiar estos objetivos”, manifestó.

En este sentido, el responsable de Presupuestos y Recursos Humanos dijo que en un año se sabrá si Europa sale fortalecida o debilitada de los distintos procesos electorales que debe abordar, incluyendo las elecciones europeas del próximo mes de mayo y la convocatoria de elecciones generales en España del 28 de abril, ante el auge de los neonacionalistas, que han mostrado también sus primeros signos en España, cuyo objetivo programático común es “destruir Europa”.

España ganará voz

Entre las incertidumbres políticas que rodean a la UE, el comisario alemán ha señalado en primer lugar los riesgos relacionados con una salida desordenada del Reino Unido, añadiendo que sin los británicos España pasará a ser el cuarto mayor país de la UE.

“Después de la retirada del Reino Unido, España tendrá una voz más fuerte en el Parlamento, el Consejo y la Comisión”, expresó Oettinger. Asimismo, el comisario ha advertido de que la retirada del Reino Unido de la UE, en caso de concretarse, obligará a recortar programas importantes, así como a que otros estados de la UE estén dispuestos a realizar una mayor aportación al presupuesto, ya que el país británico es “pagador neto”.

“Nuestros gastos deberán adaptarse a los ingresos. Los estados miembro deberán estar dispuestos a aportar algo más para superar este agujero británico y para impulsar programas importantes”, refirió, destacando que habrá que recortar programas importantes en función de lo que estén dispuestos a aportar los gobiernos europeos.

“Cuando un tío rico venía a verte en navidades y traía regalos, pero el tío se muere y ya no estará más, las navidades tendrán que ser un poco más austeras”, indicó.

En este sentido, el comisario alemán advirtió que después de una fase de transición faltarán entre 21,000 y 27,000 millones de euros, recordando que el único nivel administrativo que no puede endeudarse es el europeo.

“Gobiernos y municipios pueden, pero nosotros no”, señaló.

En el caso de España, Oettinger reconoció que es una cuestión sensible si el país va a convertirse en pagador neto, aunque expresó su confianza en que se conseguirá un punto de equilibrio y España no sería pagador neto tras la marcha del Reino Unido, mientras Alemania seguirá siendo el mayor pagador.

Negociaciones comerciales

Entre las principales amenazas para las previsiones de crecimiento, el comisario ha citado las tensiones comerciales con EU, expresando su deseo de que las intensas relaciones entre ambas partes no sufran, ya que la imposición de “aranceles de castigo sería una tontería”.