Los países de la Unión Europea (UE) sufrirán un daño a largo plazo equivalente a alrededor de 1.5% de su producción económica anual si el Reino Unido sale del bloque sin un acuerdo de libre comercio el próximo año, indicó el jueves el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Reino Unido saldrá de la UE el 29 de marzo del 2019 y la primera ministra Theresa May aún no ha logrado un consenso dentro de su Partido Conservador sobre cómo deberían ser los vínculos futuros con el bloque y menos aún un acuerdo final con la Unión Europea.

La producción económica que perderá la UE en caso de que no se logre un acuerdo previo costaría al bloque alrededor de 250,000 millones de dólares, según cálculos de Reuters basados en la estimación del FMI sobre el tamaño de la economía de la UE este año, excluyendo al Reino Unido.

El empleo perdido podría llegar a 0.7% de la fuerza laboral de la UE, o más de 1 millón de puestos de trabajo. El momento en que ocurran estas pérdidas dependerá de cuánto duren los preparativos para la transición posterior al Brexit, pero probablemente tomará al menos entre cinco y 10 años para que se sientan en su totalidad, afirmó el FMI.

Aunque el Reino Unido y la UE acordaron un marco para un plan de transición para mantener en gran medida el statu quo hasta fines del 2020, ese acuerdo no ha sido ratificado y se arriesga a desmantelarse si no se pactan metas a largo plazo.

“La fortaleza de la integración de la zona euro con el Reino Unido implica que no habrá ganadores a partir del Brexit”, comentó el FMI.

Irlanda sería el país más afectado debido a sus estrechos vínculos comerciales con el Reino Unido, seguida de Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Alemania también se vería afectada por sus cadenas de suministros industriales.

En lo que respecta sólo al impacto comercial, Irlanda podría perder casi 4% de su economía en un Brexit “sin acuerdo”, pero algunos grandes países, como Francia, Italia y España, se verían mucho menos afectados.

El Reino Unido ha argumentado que es de interés económico de la UE adoptar una postura flexible ante el Brexit, mientras que al bloque le preocupa no sentar un precedente de permitir que un país salga del bloque pero manteniendo los aspectos de la membresía que considere beneficiosos.

El FMI no estimó los costos del Brexit para el Reino Unido en el documento, aunque previamente esta semana redujo su pronóstico para el crecimiento británico de este año a su nivel más bajo desde el 2012.